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Archive for 28 febrero 2009

¿Quién pone los límites?

Nuestra sociedad anda un poco perdida en este momento y los resultados de los actos que comete demuestra un camino hacía la locura, por no decir que ya se encuentra instalada en ella.

 

Probablemente este sea el resultado de la falta de límites en muchos ámbitos y especialmente en la educación. Algo en lo que deberíamos estar implicados los adultos.

 

En las carreteras, es la denostada DGT quien impone los límites y, mal que le pese a algunos conductores, estos límites están encaminados a salvar vidas. Ya, ya sé que muchos diréis que están encaminadas a recaudar, puede, pero esa es la  consecuencia de no respetar los límites.

 

Los límites de velocidad, los controles de alcoholemia, tímidamente, están salvando algunas vidas. Y no porque estemos concienciados que tiene que ser así, sino por el miedo a la pérdida. No la pérdida de vidas, sino la pérdida de puntos, la pérdida del carnet.

 

Pero fuera de las carreteras ¿quién pone límites?

 

En estos días de dolor y convulsión por la pérdida de la vida de una joven, a manos de otro joven y la supuesta ayuda de otros para ocultarlo, que nos tiene a todos removidos, hace reflexionar. ¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué clase de juventud hemos creado? ¿Por esto luchamos y lucharon nuestros antepasados?

 

No será que se nos olvido poner límites.

 

Nuestros jóvenes viven una vida a toda velocidad y esta velocidad conlleva: violencia, falta de valores y muerte. La muerte propia y la ajena.

 

Viven en mundo de fantasía, virtual, cibernético y la muerte está a todas horas presente. Una muerte no real, de película, que ya no afecta. La realidad se confunde con lo virtual y matan, matamos, con el teléfono móvil, la play, el ordenador y lo que es peor, con el coche, con un bate, un cenicero,  con una catana…

 

Y los jóvenes ven continuamente imágenes de cómo se mata, cómo se escapa, cómo se oculta un cuerpo, cómo se conduce sin carnet de conducir, cómo se conduce con alcohol u otras drogas y se mata, cómo se obtiene droga, como se delinque… Y cómo no pasa nada.

 

Y ven y  vemos, cómo todo el mundo discute, se pelean, se dicen “y tú más”, se pierden el respeto, se olvida la ética y la moral.

 

Y, así, los niños van aprendiendo. De los mayores. De los padres. De los políticos. Porque los niños lo aprenden todo, lo imitan todo.

 

Y ¿Quién pone los límites?

 Pues, los padres a los hijos; los profesores a los alumnos; el pueblo a los políticos; el gobierno a las instituciones…

 

¡Ojalá algún día no tengamos que prohibir!, como decía la campaña de Attitudes- Audi.

 

Todos responsables. Todos implicados.

 

La última muerte, un ertzaina arrollado por un joven de 19 años que conducía sin carnet, una furgoneta robada y se saltó un control de alcoholemia.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó.

 Publicado viernes, 20 de febrero de 2009 8:59 por FZ_madre

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Antiguos escritos

La frase ¡Quiero conducir, quiero vivir! surgió en una época de dolor muy intenso. Habían pasado 5 meses de la muerte de mi hija, la única que tenía, la única que tengo, y estaba enloquecida de dolor. Y no quería que a  otras madres  les pasase lo mismo.

 

El individuo causante de la muerte de mi hija, conducía bajo la influencia del alcohol, y ni tan siquiera le habían retirado el carnet.  Me parecía no sólo una injusticia, sino un peligro para otras personas.

 

Tendría que pasar mucho tiempo hasta que a esa persona se le retirase de la carretera (han tenido que pasar más de 3 años) La justicia es lenta. Tenía que intentar algo más rápido: “la concienciación”, para la disminución de los mal llamados accidentes.

 

La carta abierta a los jóvenes surgió así. Si la ley no se podía cambiar, tenía que cambiar a los jóvenes.

 

En esa carta aparece por primera vez ¡Quiero conducir, quiero vivir!.

 

Medio año después, surgió el blog ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!. Por eso, de vez en cuando, traeré hasta  aquí algunos escritos de mi blog. Escritos  realizados en momentos de máximo dolor, pero no con menor pena que en el día de hoy.

 

No es cierto eso de que el tiempo todo lo cura. Sólo ayuda a vivir con ello. Se van normalizando ciertas cosas, pero la vida nunca vuelve a ser igual.

 

El dolor por la pérdida de un ser querido es algo que no se puede explicar con palabras, máxime cuando no se es un profesional de ello, cuando no se dispone del arte del manejo de las mismas. Los poetas, los que mejor saben expresar los sentimientos, los que mejor lo han hecho a lo largo de la historia, sólo lo han hecho bien si han pasado por ello.

 

Pero esta madre, ha tratado desde su pobre vocabulario, hacerlo. Mis escritos no son una obra literaria, sólo son puro sentimiento. Pero hay algo muy especial en lo que he escrito. Me ha ayudado a sobrevivir.

 

¡Quiero Conducir, Quiero Vivir! y “Madres sin hijos”, han sido y son, dos blogs que me han ayudado a sobrevivir.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Protegiendo vidas

El pasado martes,  concluyó el I Encuentro Iberoamericano y del Caribe para la Seguridad Vial, que se ha llevado a cabo durante el 23 y 24 de Febrero en Madrid, con la participación de 14 ministros y viceministros, unos 680 participantes, 48 ponentes y la participación de 35 países.

 

El lema fue, “Protegiendo Vidas, Protegendo Vidas, Saving Lives”. Porque el mayor número de muertos en el mundo por temas de seguridad vial, se da en los países Latinos y del Caribe. Más de 120.000 muertos, y si no se ponen soluciones, será una cifra que se incrementará hasta el 60% de aquí al 2020.

 

Pero lo que se quiere conseguir es una reducción del 50 % para esta década. Década por otra parte, que será denominada como Década Mundial de la Seguridad Vial.

 

Los países durante estos días han hablado de lo que han hecho hasta ahora. Han reconocido  el problema  y como dijo la ministra de Obras Públicas de Costa Rica en la clausura: ya estamos todos concienciados,  ahora hay que actuar.

 

El encuentro fue abierto por la Vicepresidenta de España María Teresa Fernández de la Vega, con la promesa de crear un espacio en internet para la unión y el contacto entre los familiares de víctimas para intercambiar experiencia, pues la labor de los afectados es crucial para la solución del mismo. Y el ministro de Interior Pérez Rubalcaba, clausuró el mismo  afirmando que los costes económicos y en dolor y sufrimiento son tantos que no debemos resignarnos.

 

Entre ambas declaraciones y promesas, transcurrieron dos intensas jornadas de ponencias que conllevaron a 15 conclusiones que se seguirán en el próximo encuentro que tendrá lugar en México en el 2011. Y de las conclusiones,  la más destacada por todos los países es considerar el problema de  la Seguridad  como “una política de estado”.

 

Otras, crear una plataforma común para tratar cifras, políticas en común, etc., pasando por el objetivo de reducción de un 50 % de víctima de 2010 a 2020,  mejoras en los sistemas de sanción y jurídico para que los hechos no queden impunes; inversiones, mayor formación, etc., así  hasta 15.

 

Por supuesto, este es el comentario de una madre, la madre de una víctima, y quiero resaltar aquella parte que nos atañe especialmente. Las víctimas, por palabras de todos los ponentes, somos una parte muy importante en el tema de  Seguridad Vial y lo seguiremos siendo. Se creará una federación Iberoamericana de asociaciones de víctimas. Un espacio común. Y la mayoría de los mandatarios estás dispuestos a contar con las víctimas para las mejoras que haya que llevar a cabo.

 

Las autoridades participantes en este evento parecen sinceras. Quieren mejorar estas cifras. Dicen estar dispuestos a construir carreteras seguras. A dar ayuda a los afectados. A imponer mayor autoridad ante los hechos. A recibir el consejo y la implicación de los familiares de las víctimas. A favorecer normas y cambios de conductas

 

Ahora, nos toca a las víctimas estar ahí para exigir su cumplimiento. Para que no se les olvide. Para que esos planes de mejora no se pierdan cuando cambien los actuales equipos de gobierno de cada país, una vez que haya nuevas elecciones. Y que, tal como algunos dirigentes han anunciado, la crisis mundial no afecte a estos planes para mejorar la Seguridad Vial.

 

He echado en falta en este encuentro, una mayor implicación de las autoridades educativas. La educación es pieza fundamental en un cambio de costumbres y actitudes. Algunos ponentes hablaron de falta de valores y otros de educar en seguridad vial tempranamente, pero se incidió poco en el tema de la educación. Creo que faltó la presencia de algún ministro de educación. Desconozco si hubo alguno. Sí los hubo de Sanidad, área también afectada en el tema.

 

Madres de España, América y el Caribe, no os resistáis a ser “madres sin hijos”. No os encerréis en el rincón más apartado de vuestra casa a llorar vuestra pena y vuestro dolor. Salid. Mostraos. Exigid a vuestros gobiernos que cumpla su palabra. No permitáis que nuestros hijos sigan muriendo. Ellos son el futuro. Nuestro futuro y como dijo Albert Camus, “no hay muerte más absurda que la que se produce por un coche”. Porque son nuestros hijos, y si a los demás no les importan, a nosotras sí.

 

Y sigo con mi lema: Todos responsables, todos implicados.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó

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En Abril del 2005, mi hija Helena, la única que tenía, murió por el impacto recibido en su coche por un coche cuyo conductor conducía bajo los efectos del alcohol. Tenía 20 años.

Por ello quiero compartir con vosotros estas reflexiones:

 

Las muertes en carretera de los jóvenes de 18 a 20 años representan del total de población un 8% y de 21 a 24 años un 11%. Esta sangría tiene que acabar.
No podéis convertiros en sólo una estadística para esta sociedad. Nadie pide hacer una manifestación por esta pérdida y se producen más victimas que por cualquier tipo de terrorismo o por cualquier enfermedad. Parece algo normal, los jóvenes beben, corren, circulan a altas horas de la madrugada. Estos no son motivos para morir. Hay jóvenes responsables, que no corren que no beben que mueren a las cuatro de la tarde, como es el caso de Helena.. El presunto culpable de la muerte de Helena no sufrió ningún daño físico, no se le ha retirado el carnet y no está en prisión hasta que no se celebre el juicio.

De nada sirve retrasar la edad de obtención del carnet de conducir o inculcar miedo, tampoco que los jóvenes no conduzcan por la noche, estas no son soluciones. La solución pasa por formar personas responsables, por aplicar las leyes a los culpables con máximo rigor y por cambiar modos y costumbres, es decir, no conducir bajo los efectos del alcohol, ni jóvenes ni adultos, no lo permitáis.

Todos tenemos una parte de culpa. Primero, los que producen los accidentes, después los fabricantes de coches preparados para correr más de lo autorizado, los políticos, que no consiguen con sus propuestas proteger la vida de los jóvenes, los jueces que no aplican el máximo de las penas o castigos ejemplarizantes, los padres que lloran las perdidas y gritan, pero no consiguen que nadie les escuche.

Sois el futuro y nuestro futuro. ¡Despertad!. No dejéis que os arrebaten la vida y nadie pague por ello. No dejéis que la gente se acostumbre a pensar que tenéis que perder la vida, es demasiado pronto, tenéis muchas cosas todavía por hacer. Por una vez no esperéis que los demás os resuelvan los problemas, implicaros en cambiar este mundo. No podéis pasar a la historia como “la generación de teléfono móvil, los mensajes con un nuevo vocabulario (donde faltan la mitad de las letras) y cada fin de semana uno o más jóvenes pierden la vida en un accidente de tráfico”. A Helena le encantaba conducir. Estaba llena de vida y alegría, ella os habría mandado este mensaje “¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!.

Compartid con vuestros padres esta carta, ellos recordarán una canción de nuestra época que decía así “…no, no señor, yo no estoy loca, estuve ayer, pero fue por amor….” y yo os digo, sí estoy loca, pero es de dolor.

Flor, madre de Helena.

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Bienvenida

¡Quiero Conducir, Quiero Vivir! Es un blog en memoria de Helena, mi hija, que murió en un mal llamado accidente de coche.

Desde Junio de 2006 este blog se encuentra en otra dirección, a partir de hoy, podéis encontrarlo también aquí.

Con este blog trato de concienciar sobre las muertes producidas por la falta de educación, vial y en general, por la irresponsabilidad y la falta de respeto a la propia vida y a la de los demás, a la hora de conducir y manejar un coche.

Bienvenidos a los que amáis la vida, os gusta conducir y tenéis el propósito de hacer todo lo posible para que la lacra de las muertes en la carretera acabe.

Bienvenido a los que sois respetuosos en todos los ámbitos de la vida, porque queremos que el hecho de conducir no vaya ligado a morir.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó.

 

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