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Archive for 28 julio 2009

Ya ha comenzado “el baile de muerte” de los jóvenes, en estas vacaciones. La pasada madrugada del día 27, tres jóvenes de 14, 18 y 20 años, se quedaban en Comillas, en el kilómetro 22,800 de la C-131. Y ya tenemos, una vez más, los periódicos llenos de iniciales:  M.A.O de 20 años, conductor y residente en Comilla;  E.D.N.M, vecino de Cobreces de 18 años, y C.T.P., de 14 años y residente en Madrid. Una cuarta persona, L.E.R. de 17 años y también vecina de Madrid, ha resultado herida grave. Las otras dos personas del coche contrario también están heridas.

 

Según la información aparecida en los periódicos, fue una colisión frontolateral y, siempre según los periódicos, los jóvenes procedían de la zona de ambiente de Comillas, se desplazaban hacía Oyambre y con intención de volver enseguida. La causa podría haber sido el exceso de velocidad.

 

A mí me gusta decir, siempre “El exceso de Juventud”. Pero en estos casos, desgraciadamente, eso no se cura con el paso de los años, porque ya no tendrán años para curarse.

 

Los jóvenes se matan todo el año, pero en época de verano, con más facilidad.

 

Los padres pensamos que se van al pueblo o a la ciudad habitual  de veraneo y están mas controlados. En el pueblo les conocen, creemos que sabemos dónde están, no hay distancias, no hay peligros. ¡Qué ingenuos!

 

Es el momento para desplazarse de un pueblo a otro. En un segundo. Total son 3 kilómetros. No pasa nada.

 

Y los jóvenes son los que menos esperan que les pase algo. Y siguen empeñados en trasladarse  de un sitio para otro, siempre motorizados: motos, ciclomotores, coches. Y siguen pensando que controlan: la velocidad, el alcohol. Y siguen empeñados en bailar con la más fea: ¡La muerte!

 

No hace mucho encontraba esta carta en mi sección favorita. Las cartas al director:

 

Atrapados en azul

Soy un joven de 19 años de edad que el pasado sábado 13 de junio se encontraba en las fiestas populares de un pueblo de la comunidad de Madrid, Villalba, celebrando el cumpleaños de uno de los compañeros de la Universidad. Para ponernos en situación, yo era la única persona que en ese momento tenía coche, ya que lo necesitaba para volver a casa. Me había tomado una cerveza muy al comienzo de la noche (he de decir que no bebo alcohol más allá de la cerveza).
Ya eran las cuatro de la madrugada cuando nos disponíamos a ir a la conocida “carpa” del pueblo. No puedo negar que me apetecía tomar otra cervecita con los amigos, pero antes de nada, me dispuse a preguntar junto a otro de mis compañeros, en primer lugar a un Guardia Civil y más tarde a un Policía Local (sí, ambas con mayúsculas como debe ser) si cabía la posibilidad de que me hicieran un control de alcoholemia antes de coger el coche para evitar posteriores incidencias. Se puede deducir que no se trataba de un caso en el que yo me sintiese con capacidades limitadas tales como para no poder conducir. Pero bien, en ambos casos fue tal la chulería que les caracteriza que su respuesta fueron en un caso “nosotros no te vamos a dar el chupete antes de que te montes en el coche” y en otro “para prevenir estás tú”. Y no se puede negar que para prevenir estamos cada uno de nosotros pero sin duda son “ellos” los que tienen la potestad de cuándo hacer un control y cuando no, me indigna que tenga que esperar a que coja el coche para ponérmela multa (obviando el caso en que tuviese un accidente).
Todo esto hace plantearme una vez más que da igual de qué color sean las marionetas, ya sean verdes o azules (o en un pasado no tan lejano grises), siempre responden a unos determinados intereses. “Y es que vivimos atrapados en azul, ¿ellos me protegen de ti, de ellos quién me va a proteger?”

Asier Delgado Suárez, Serracines (Madrid)

 

¡Ay, Asier! Sólo tú puedes protegerte de ti mismo. Porque las autoridades, aunque lo intenten, con controles de alcoholemia, con radares, quitando puntos, sancionando, no lo conseguirán. Sólo tú tienes el poder de “no tomar  la última copa”; sólo tú tienes el poder de levantar el pie del acelerador. Tú y todos los que llevamos un coche.

 

Y todos dependemos del contrario. Porque todos estamos en la carretera. Todos somos  víctimas y todos estamos implicados. Y yo no me canso de gritar.

 

Mi pesar y mi dolor para esos nuevos padres que llegan a este camino de dolor: “Vuestro dolor es también el mío, porque, antes, ya fui yo.

 

(Helena en la playa de Comillas. Con ella sí que merecía la pena bailar)

(Helena en la playa de Comillas. Con ella sí que merecía la pena bailar)

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(Los veranos de Helena)

(Los veranos de Helena)

Cuando comienza el verano, se inician los preparativos para los desplazamientos: La DGT sus campañas de salida de coches. Este año se piensa que habrá 84 millones de desplazamientos entre Julio y Agosto.

 

 Los buenos conductores su coche para ese desplazamiento de largo recorrido: puesta a punto, ruedas… Y los que no conducen y no se tienen que preocupar del coche,  los libros que este año se proponen leer y que muchos de ellos volverán sin haber sido abiertos.

 

Los periódicos también comienzan sus publicaciones de verano con nuevas secciones acordes con la etapa veraniega: viajes, relatos, pasatiempos, cotilleos.

 

El País, hace días que comenzó la publicación de su “revista de verano”. Este año, con una sección de relatos de intriga, denominados “fundido en negro”. Yo que, desde que intento ser aprendiza de escritora, rastreo todo aquello de lo que pueda aprender, enseguida tomé buena nota de esta sección, pero hasta ahora no había comenzado a leerlos.

 

El otro día, de todos los relatos publicados diariamente y que había ido recopilando, comencé a leer uno. El primero que cayó en mis manos. Su título “Quid Pro Quo”  Y cual sería mi sorpresa: ¡Pero si es mi tema preferido!

 

Como no quiero destripar el relato, aquí va:

FRAGMENTO LITERARIO: relatos fundido en negro

‘QUID PRO QUO’

LUIS GARCÍA JAMBRINA 21/07/2009

Desde entonces, no he dejado de repetírmelo una y otra vez: ten cuidado con lo que deseas, porque podría cumplirse de la manera más inesperada. Aquella tarde, yo había quedado con una amiga en un bar del centro, para hablar de las vacaciones de verano, pues pensábamos viajar juntas durante una semana. Cuando ya se iba, me preguntó por mi marido.

-Sigue igual -le contesté-. A veces, créeme, desearía que se muriera.

Después de despedirnos, me dirigí directamente al metro para volver a casa. No habíamos efectuado aún ninguna parada, cuando se me acercó un hombre cuyo aspecto me inquietó.

-Discúlpeme -comenzó a decir-. No he podido evitar oír lo que comentaba de su marido.

-¿De qué me habla?- pregunté yo, sorprendida.

-Ya sabe, lo que le contó a su amiga en el bar. Si usted quisiera -añadió, tras una breve pausa-, yo podría convertir sus deseos en realidad.

-¡¿Está usted loco?! -exclamé.

-No se excite -me ordenó él-. Si es por el dinero, podremos llegar a un acuerdo.

-¡Es usted un cabrón! -le grité -. Apártese de mí, si no quiere…

Pero fui yo la que se alejó, aprovechando que el metro se había detenido en una parada.

Me había olvidado ya del incidente, cuando, días después, me lo encontré de nuevo en el bar, donde yo había vuelto a quedar con mi amiga.

-¿Se lo ha pensado mejor?-me preguntó, al tiempo que se sentaba a mi mesa.

-No hay nada que pensar -le respondí, una vez repuesta de la impresión-. Y que quede bien claro que lo que usted me oyó decir el otro día -me justifiqué- fue sólo una forma de hablar, no exactamente la expresión de un deseo.

-Usted por eso no se preocupe -me replicó-; la dejaré totalmente al margen. Lo único que tiene que hacer es pagarme…

-Pero si ya le he dicho que no me interesa -lo interrumpí-. ¡Déjeme en paz de una vez!

Por suerte, en ese momento, apareció mi amiga, y el individuo se marchó del bar.

-¿Quién era ese tipo tan extraño?- inquirió ella, preocupada.

-Un chiflado que me pedía dinero- le expliqué yo.

Las semanas siguientes las pasé sumida en un estado de zozobra. Temía encontrármelo en cualquier esquina, pero tampoco podía estar encerrada. Cualquier cosa me ponía en tensión. Una mañana, recibí una llamada de la policía; después de identificarme, un agente muy amable me comunicó:

-Su marido ha muerto.

-¿Mi marido? ¿muerto? ¿cómo?

En un accidente de tráfico.

La noticia me dejó anonadada. Al poco rato, volvieron a llamar.

-Yo ya he cumplido mi parte del trato -dijo una voz que no me era desconocida-. Son sólo 3.000 euros. Le doy una hora para dejarlos, dentro de una bolsa, en el contenedor de la basura que hay enfrente de su estudio.

-¿Y por qué debería pagarle?

-Porque tengo pruebas que podrían incriminarla. Los frenos del coche -me informó- han sido manipulados.

-¡No puede ser!

-Si lo sabré yo.

Pues eso, los accidentes de tráfico hasta en los relatos. Los accidentes de tráfico, para cargarse a una persona.

Pero este verano, serán muchos, nuevamente, los que saldrán y no volverán. Los que se quedarán fundidos con el asfalto. El año pasado 447 muertos y 2.333 heridos graves.

No seas tú uno de ellos. No pongas los medios y facilites las posibilidades.

Aunque esta frase surgió  del trabajo en común con otra compañera de dolor,  lo hicimos y la facilitamos a una asociación de víctimas y ella la ha utilizado. Pero, ahora, más que nunca,  me gustaría utilizarla para expresar mi deseo: “¡Ve, Vuelve y Vive!”

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Helena y el agua

Helena y el agua

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¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!, el blog de una madre y la seguridad vial, como en su día lo definió  Autopista.es, cumple hoy 3 años.

 

Hace casi 4 años, esta madre comenzó una lucha por concienciar y tratar de cambiar costumbres y modos de conducir, intentando que otras madres no perdieran a su hijos, tal como desgraciadamente me había pasado. Y en algunos momentos he tenido que compartir con otras madres, el dolor de no conseguirlo. …Leer mas

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Cada vez que paso por una carretera en mal estado siempre me hago las mismas preguntas: ¿Es que no hay nadie de la administración que pase por aquí? ¿Dónde está el servicio de mantenimiento de Fomento? ¿Nadie protesta?

 

Después me digo, ¿y yo qué hago?

 

Algo así me repito cada día que paso por la Avenida de Andalucía en Madrid o entro en el acceso a la M-30, o la calle 30, como le gusta decir a la alcaldía de Madrid.

 

Esta entrada lleva años con unos baches impresionantes. Siempre pienso que quiero pasar por allí no siendo conductora sino como copiloto para poder hacer unas fotos, pero esa situación nunca se produce.

 

El otro día me llamaba la atención una de las cartas publicada en la sección de cartas al director de El País. Ya sabéis, mi sección favorita.

 

Se titula “Seguridad en todas las carreteras” y es un buen ejemplo de lo que hay que hacer para denunciar esas deficiencias que presentan las carreteras y que son causa de muchos accidentes y molestias para todos.

 

Como decía la carta de una madre que perdió a su hijo en un punto negro, “los conductores ya hacemos todo lo posible por evitar los accidentes: no bebemos, vamos a menos velocidad, nos ponemos el cinturón…” Ahora tienen que ser las administraciones las que pongan el resto (Fomento y Comunidades)

 

Y sirva como ejemplo de lo que todos deberíamos hacer, la carta de Silvia González Poncela y la iniciativa de recogidas de firmas en http://www.miradas3.com/

 

En este caso para reclamar mejores carreteras en la zona del Bierzo.

 

Y en el caso de la Avenida de Andalucía y el acceso a la M-30 a la altura del hospital 12 de octubre, pues nada, esperemos que algún día Gallardón o Esperanza Aguirre pasen por allí y se den cuenta.

 

Ánimo Leoneses. Creo que en este caso no  ha funcionado ni ha servido de mucho tener como Presidente de Gobierno a alguien que vivió ahí.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

SEGURIDAD EN TODAS LAS CARRETERAS

SILVIA GONZÁLEZ PONCELAS – Barcelona – 06/07/2009

Desde la entrada en vigor del carné por puntos en 2006, la cifra de muertos en las carreteras ha descendido un 46% respecto al mes de junio del mismo. “Era una pasada que estuviéramos conviviendo con unas cifras absolutamente inaceptables”, afirmó Pere Navarro, director de la DGT, en una entrevista a EL PAÍS el 2 de julio. Sin duda, el carné por puntos ha hecho efecto en los conductores. Sin embargo, no ha servido para concienciar a los políticos de El Bierzo (León) de la necesidad de mejorar la CV-126 que comunica Villafranca del Bierzo con los pueblos de La Somoza. Ésta es la única vía de acceso para los habitantes de la zona, pero el asfaltado es pésimo y no hay vallas de seguridad. Después de varios años de falsas promesas de los políticos, los conductores siguen desprotegidos y con un precipicio de 250 metros por el que despeñarse.

Desgraciadamente, esto es lo que pasó el 22 de junio en un accidente en el que un vecino de Villar de Acero perdió la vida y otro resultó herido. Los grandes medios ni siquiera dieron la noticia. Nos hemos movilizado para llevar a cabo una recogida de firmas (www.miradas3.com) y poder reclamar a la Diputación de León las vallas que tanto ansiamos para no llorar más muertos.

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El famoso sexo, drogas y rock and roll de nuestra época, quedó tan atrás como nuestra juventud. Esa famosa frase ha cambiado porque los componentes y sus consecuencias hoy en día no tienen la misma importancia o el mismo valor en la sociedad.

 

También el famoso “Haz el amor y no la guerra” no tiene sentido. En el ámbito que nos movemos la guerra ha cambiado su denominación y su campo de batalla. Pero sigue existiendo y el resultado que produce en los jóvenes es el mismo que el que veíamos en algunas películas americanas: muerte y mutilación.

 

Solo que, ahora, la guerra tiene como campo de batalla “la carretera”.

 

Hace unos días, en el programa “Diario de…” de la cadena de televisión Telecinco, podíamos observar un documento muy parecido al de hace algún tiempo del programa “callejeros”.

 

Esta vez, el programa presentado por Mercedes Milá, se titulaba “diario de…Delincuentes viales” y nos mostraba a los jóvenes y los hecho delictivos de hoy.

 

Jóvenes bebiendo, tomando otras drogas, y asegurando que después toman el coche sin importarles los controles, sus vidas o las de los demás, utilizando vías alternativas para escaquearse de la policía.

 

También mostraba algunas de las víctimas producidas por el alcohol que otros toman.

 

Como positivo, estaba la actuación de personas que dedican su vida a la lucha para que estas cosas cambien o para educar a los jóvenes en evitar los accidentes como es la actuación del mosso d’ esquadra Mikel Bort, que realiza una clase práctica para concienciar a estos jóvenes, futuros conductores.

 

Aunque la reforma de la ley últimamente define y penaliza actuaciones de esta índole como delitos y muchos de los conductores pueden pisar la cárcel por estos motivos, aún queda mucho por hacer.

 

Muchos jóvenes no son delincuentes, aunque podrían llegar a serlo. Sólo son el resultado de la inconsciencia juvenil y el resultado de sus hormonas. Pero podrían llegar a serlo si  los padres, los educadores, las autoridades, no ponen límites.

 

Otros, no sólo son o podrían ser futuros delincuentes, es que son asesinos en potencia, aunque hayan quien piense que esta aseveración es demasiado dura.

 

Y muchos no llegarán a ser definidos como delincuentes y escaparan de ser calificados, detenidos o imputados,  porque las autoridades, los políticos, muy interesados en reformar las leyes para definir que es sanción o no; o cómo liquidar las multas de la forma más rápida posible, siguen sin mejorar los mecanismo para poder controlar o detener a algunos de esos que siguen haciéndoles pedorretas a los agentes de seguridad vial.

 

¿Para cuando se generalizarán los controles de drogas tal como se hace con los de alcohol? ¿Cuándo se podrá tomar muestra de sangre en los accidentes en los que el conductor quede mal herido y no pueda soplar, sin necesidad de orden judicial? Creo que algo tan importante como esto no está recogido en la nueva ley sancionadora.

 

Y vosotros, los jóvenes, ¿creéis que por no ser detenidos en un control  de alcoholemia habéis escapado del peligro? Sólo os habéis salvado de perder unos puntos. Habéis puesto un paso más en la distancia que os separa de una carretera y la tumba que os cubrirá en cualquier momento.

 

Y si por ser hijos del diablo habéis conseguido salvaros, habréis sido la causa y el motivo de la pérdida de nuestros hijos. Pero yo sigo teniendo la esperanza de que algún día sufriréis por ello, quizás por duplicado, lo que otros hemos sufrimos por vuestra culpa.

 

Gracias a Raúl Serrano unos de los autores del programa “Delincuentes” por su invitación a participar en este programa, su tesón para que lo hiciera, aunque, a pesar de su buena labor no lo logro. Me gusta bromear con lo de que “no doy bien ante las cámaras”. Lo mío es escribir.

 

Os recomiendo que lo veáis en la siguiente dirección:

 

http://mitele.telecinco.es/programas/diario/81386.shtml

 

El 31% de los conductores que mueren en siniestros viales, lo hacía con alcohol.

 

El 40 % tenían restos de estupefacientes o psicofármacos

 

Conducir bajo los efectos del alcohol multiplica por 9 el riesgo de sufrir un accidente. (datos de El País. 7.07.2009)

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

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