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Archive for 28 octubre 2010

Sigo pensando más en el “Truco o trato” de Helena que en el día de los santos de los mayores, por eso suelo ir al cementerio antes de ese día, no me parece justo que sólo un día se recuerde  a los muertos, y como si fuera cualquier otro día de los que suelo visitar a Helena, hago la compra anticipada de flores.

Hoy, en el centro comercial, las flores estaban junto a los disfraces de halloween. Nunca hasta ahora habían estado los jóvenes tan cerca de la muerte, pero este acercamiento es solo de forma lúdica.

Ya he hablado en otras ocasiones sobre las connotaciones que esta fiesta, puesta de moda en España recientemente, tiene para mí. La primera vez que Helena se disfrazó de bruja, la consabida frase de “trick or treat, give me something good to eat”, pronunciada por Helena con sus seis añitos, casi sin saber bien que es lo que decía, tienen más fuerza que mis recuerdos de visitas al cementerio, por eso estas fiestas tienen para mí un sabor especial.

Hoy hemos comprado muchas flores para Helena, entre ellas, calas negras, aún más negras que las de la foto. Tan negras como nuestra negra pena y suerte negra.

La vida no hizo ningún trato con nosotros. No nos pidió nada a cambio por disfrutar esos casi 21 años de Helena. No nos habló del precio que nos cobraría. Y tampoco nos desveló el truco. El truco lo hizo el farsante que bebió y tomó un coche. El irresponsable que nos privó de su compañía y de que pudiera seguir celebrado muchos halloween.

El próximo fin de semana serán muchos los que, nuevamente, se queden en las carreteras. Y muchos de los que en estos días han pasado por los cementerios para dejar flores, comenzarán a formar parte de los que las recibirán, porque con la vida no hay ningún trato. O sí. Vivir solo hasta la muerte.

Son muchos los que creen y viven como si n fueran a morirse en su vida, pero son muchos más los que van poniendo en peligro la vida de los demás. Porque la vida no es un trato, sino un truco.

Si tú no vuelves
se secarán todos los mares,
y esperaré sin ti
tapiado al fondo de algún recuerdo.
Si tú no vuelves
mi voluntad se hará pequeña,
me quedaré aquí
junto a mi perro espiando horizontes.

Si tú no vuelves
no quedarán más que desiertos,
y escucharé por sí
algún latido le queda a esta tierra.
Que era tan serena cuando me querías,
había un perfume fresco que yo respiraba,
era tan bonita, era así de grande, y no tenía fin.

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía,
que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay.
Dime “amor, amor, amor, estoy aquí, ¿no ves?”
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré.
(No sé lo que haré)
(No sé lo que haré)

Si tú no vuelves
no habrá esperanza ni habrá nada,
caminaré sin ti, con mi tristeza bebiendo lluvia.
Que era tan serena cuando me querías,
había un perfume fresco que yo respiraba,
era tan bonita, era así de grande, y no tenía fin.

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía,
que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay.
Dime “amor, amor, amor, estoy aquí, ¿no ves?”
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré.

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía,
que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay.
Dime “amor, amor, amor, estoy aquí, ¿no ves?”
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré.
No sé lo que haré,
no sé lo que haré.
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré,
no sé lo que haré…
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré.
No sé lo que haré,
no sé lo que haré.
Si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré.

  

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Hoy, desayunaba con la noticia de una mujer embarazada atropellada, y han salvado a su bebe, esto me recordaba una de las primeras historias que conté en este blog, hace cuatro años. Y se repite la historia.

¡Cuanto dolor!

Casi siempre hablo de los muertos en siniestros de tráfico y poco de los atropellos, un número que sigue creciendo, creciendo.

Hoy, mi dolor se acrecentaba por este nuevo bebé que no tendrá los más valioso: el amor de una madre.

Hoy no puedo escribir sobre el número de atropellos. Es mucho el dolor para hablar de números.

Khadija El Haddad, siempre serás madre, y tu leche cubrirá la tierra.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Hace dos días estuve en el lugar donde perdió la vida un senegalés, vendedor de bolsos, que vino, después de Italia, hasta España, para mejorar su situación y terminó en el embalse de la Serena, por un GPS y una carretera que lleva sólo hasta el agua.

(El mar de La Serena)

Como ya comenté en mi anterior post, conozco este lugar desde antes de existir el pantano, o mejor dicho, antes de que las aguas invadieran toda la zona y, aún, se podía pasar por esta carretera que posteriormente quedó sumergida siendo necesario dar una vuelta enorme, para ir desde Chillón a Capilla.

Justo en el polo opuesto a donde ocurrió el siniestro, por donde aparece nuevamente la carretera sumergida, un cartel indica carretera cortada, acceso a fincas, y unos alambres, la mayoría de las veces en el suelo, son el único impedimento que señalan que aquel camino no tiene un buen final.

(La carretera en el lado  opuesto. Al fondo, Capilla)

En el otro lado, en Capilla, un cruce confuso, una carretera en pendiente, una noche cerrada… y derechos al agua.

Ahora, la junta extremeña y la confederación hidrográfica dicen que la carretera no es suya. Y el muerto tampoco. Si el muerto fuera familiar de alguno de los responsables, tal vez asumieran la responsabilidad. Pero hoy en día nadie se responsabiliza de nada: “pío, pío que yo no he sido”.

¿Cómo se puede tener una cosa así?

Quizás  la muerte de Mohamadou Dassi Gueye sirva para que otras no ocurran en el mismo lugar pero, de momento, todo sigue igual.

No muy lejos de allí, el pueblo de Zarza Capilla, famoso por ser el pueblo de los Estopa, mejor dicho, de sus padres. Y ahora, Capilla, famoso por un GPS asesino. Pobre GPS, sin culpa.

 

(foto de Bernardo Pérez. El País)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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(Estado en el que quedó el coche de Helena, después de recibir el impacto del coche del conductor con alcohol)

Este es mi nuevo eslogan. Esos eslóganes que me gusta crear, unas veces para concursos y otras, simplemente, para compartir con vosotros.

Hace días que me salió éste. Lo dije en una entrevista que me hicieron en una radio. Una radio poco conocida, pero importante por la labor que llevan a cabo.

Hoy, cuando los muertos, sin haber terminado el puente, se elevan a veinte, he querido compartirlo con vosotros.

Sin miedo, porque el miedo puede producir inseguridad y accidentes. Con vergüenza de ser tú el causante de un accidente. Con vergüenza de dar positivo en un control. Con vergüenza de que te fotografíe un radar. Con vergüenza de ser un posible delincuente vial.

No dejes que la vida (muerte) te elija. “Conduce sin miedo, pero con vergüenza”.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol

Ya son 26. (13.10.2010 )

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El pasado día 2,  murió un hombre porque el GPS de su coche le llevó hasta un pantano. Ocurrió en el pantano de la Serena, en la localidad de Capilla, Badajoz.

Conozco esta zona. La conocí, cuando aún funcionaba esa carreta que ahora está cortada, y después de hacer el pantano. De día, se puede llegar hasta la orilla del agua,  aunque creo recordar que un cartel te avisa de carretera cortada. Claro que, de día, todo se ve con más nitidez.

Pero, de alguna forma, no debería existir la posibilidad de poder llegar hasta el borde mismo del agua con coche. ¿Por qué no existe algo que lo impida?

Y es muy triste que alguien muera por utilizar las nuevas tecnologías.

Es raro, hoy en día, ver un coche sin ese famoso aparatito que yo llamo  “el tontón” y que en nuestro caso, duró poco muy poco, enseguida mi marido lo pasó al maletero y de ahí, al cuarto trastero. Nos resultaba un verdadero incordio estar escuchando esa voz metálica, diciendo: “radar a 100 metros”,  “tome la primera salida” o el famoso “vuélvase si puede”. Además de lo desagradable de esa voz, nos entretenía, despistaba, etc.

Aunque la noticia es triste, muy triste, tengo que recordar aquí nuestra jocosa experiencia, cuando el primer día que lo pusimos y nos dirigimos al trabajo, terminó el aparatito con la famosa frase “vuélvase si puede”.

Pero casi todo el mundo lo lleva.

En cambio, conozco muy pocos que conduzcan con un limitador de velocidad, y a ninguno que tenga instalado un alcolock, nuevas tecnologías que tienen una mayor incidencia en la seguridad del conductor que el dichoso GPS

Entiendo que muchos lo llevan más que nada para que les avise de los radares, para no tener una multa y unos cuantos puntos menos.  Pero se han peguntado qué es peor, una multa o un accidente.

El software de este aparatito hay que actualizarlo, en lo que se refiere a los radares y, por desgracia,  ya hemos comprobado que también en lo que se refiere a las carreteras. Así es que creo que el mío va a seguir en el trastero.

¡Con lo emocionante que es perderse! Con las discusiones tan suculentas que se organizan en un coche: “cariño, ya te había dicho yo que era la primera a la derecha…”

Pero en el desgraciado caso de este joven senegalés, quizás haya más responsables que el simple GPS.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Este blog ha llegado a las cincuenta mil visitas. Gracias, a todos los que habéis venido hasta aquí, en tan poco tiempo.

Y solo se me ocurre una frase de una de las canciones de la película que he estado viendo hoy, por no sé qué vez:

No tengo nada, nada, nada, si no te tengo a ti…

¡Quiero Conducir, Quiero Vivir! en memoria de Helena. Por siempre en mi corazón, en mi pensamiento. Cómo me gustaria tenerte entre mis brazos.

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