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Archive for 29 marzo 2011

No es la primera ocasión que víctimas de accidentes de tráfico sufren, además de la pérdida de su ser querido, el paso por un juicio de faltas que aumenta su dolor e indignación.

Recuerdo el que tuvo que sufrir la madre de Álvaro, un niño de 13 años que murió arrollado en un acto deportivo por un coche que no estaba en las condiciones idóneas para participar en dicho evento.

Esta madre, llena de dolor, llamó asesino al presunto culpable de la muerte de su hijo. Fue denunciada y llevada ante el juez.

Eso fue muy rápido, pero la resolución del caso de su hijo aún está pendiente de resolver después de muchos años.

El pasado día 8 de marzo se emitió la sentencia de otro juicio de Faltas (nº317/2010) del Juzgado de Instancia nº 4 de Orihuela, sobre otro padre de una víctima que murió como consecuencia de las heridas recibidas por un atropello.

Este padre, que pide justicia para su hija, fue denunciado por alteración de orden público, pero la sentencia dice que: “debo absolver y absuelvo a Antonio Ángel Pertusa Rebollo de las faltas que se le imputaban, con toda clase de pronunciamientos favorables, declarándose de oficio las costas procesales causadas”

Este padre fue acusado de alterar el orden público en el transcurso de la procesión del sagrado Corazón de Jesús de 5 de junio y en El Corpus Christi de 14 de Junio de 2009  y de proferir insultos contra los denunciantes, pero estos hechos no han quedado probados.

Pero lo que más destacaría de esta sentencia es lo que dice la magistrada y que aparece en los fundamentos de derecho y que está relacionado con la actuación de este padre, la utilización de pancartas,  expresiones insultantes, no probadas,  y la presunción de inocencia. Dice así: …”se enmarcarían o serían fruto de un cuadro de situación familiar rota por un lamentable y dramático suceso que muestra su disconformidad más o menos exaltada pero no punible penalmente…”

¡Y cómo van a callar a unos padres que pierden lo más querido en un hecho de lo más injusto!

En este caso, a pesar del trance, este padre ha salido absuelto y fortalecido pero no ocurre así en todos los casos.

Pero no solo existen juicios de faltas a padres de víctimas, hasta hace muy poco la gran mayoría de siniestros por tráfico eran considerados y tramitados como juicio de faltas y conozco una madre que perdió a su hijo más que en un accidente de tráfico, en un acto producido con un coche, y que muy probablemente será visto en un juicio de faltas, cuando el resultado de dicho acto ha sido acabar con la vida de su hijo.

Porque un coche no se ve como un arma de matar y porque las víctimas de siniestros de tráfico siguen sin verse como verdaderas víctimas.

Padre de Julia, supongo que esta victoria sigue siendo amarga por el origen. Es una fase más de las que, por desgracia, muchos padres tienen que pasar para llegar a esclarecer unos hechos que en la mayoría de los casos se consideran fortuitos, porque una vida cortada en el asfalto, para muchos, sigue siendo un hecho de fatalidad.

Mucho ánimo.

Flor Zapata Ruiz,  madre de Helena, que murió por la acción de un conductor con alcohol.

(Los datos para hacer este post han sido facilitados por los padres de Julia)

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Un lazo naranja para identificar a las víctimas de accidentes de tráfico

 

Otro día hablaré sobre las sentencias de los delitos de Seguridad Vial, de plena actualidad, pero hoy quiero traer hasta aquí los indultos que se piden por los delitos cometidos contra la seguridad vial, y que causan a las víctimas mayor dolor.

Accidente.- lo que puede aparecer y desaparecer sin destrucción del sujeto. Definición según diccionario de la Legua.

Víctima.- Persona que sufre por culpa ajena o por causa fortuita. Definición según diccionario de la Lengua

Víctimas viales.- Víctimas como consecuencia del progreso. Víctimas de accidentes. Víctimas invisible. 

Las víctimas de accidentes de tráfico siempre se ven modificadas y en muchos casos, desaparece el sujeto

Más de 1.300.000 personas, en todo el mundo, son víctimas viales y más de la mitad son peatones, motoristas y ciclistas.

No se sigue viendo a las víctimas de delitos contra la Seguridad Vial como tales y así, alguien que ha matado a una persona con un arma no se le ocurriría pedir un indulto, en los delitos de tráfico sí lo hacen. Y no importa el número de víctimas que hayan causado, ni las circunstancias en las que fueron.

En 2004, en Mérida, fueron cinco personas las que fallecieron, cuatro de ellas de una misma familia. Pues el causante de tal desastre, pidió indulto. Por supuesto, no le fue concedido, pero eso no fue problema para que, una vez entrado en prisión, instituciones penitenciarias, estudiara el caso y después de cuatro meses, le pusieran en su casa con una pulserita de maltratador. Así, una sentencia de cuatro años de prisión (año por vida eliminada, que no es para tanto), se convirtió en un total de cuatro meses de prisión efectiva.

Pero llegamos al año 2010 y el tema es parecido.  En julio de 2010, el culpable del atropello de Petra Serradilla en julio de 2008, en un paso de peatones, con el agravante de conducir bajo los efectos del alcohol, sentenciado a “dos años, seis meses y un día de prisión”, habiendo conseguido que otros seis meses de prisión por el delito de omisión de socorro le fuera revocado por la Audiencia de Cáceres por el atenuante  de embriaguez, pide indulto, alegando esta vez que la pena privativa de libertad impuesta al sentenciado (A.J.M), pone en serio peligro esta “cotidianeidad de vida” en la que, como cualquiera de nosotros, se desarrolla como persona, viéndose con ello truncadas, sin duda, sus expectativas laborales…” Y que a los familiares de Petra ya les han resarcido económicamente.

(Petra Serradilla)

Por si alguien piensa que las víctimas nos enriquecemos con las indemnizaciones que recibimos por nuestros seres queridos, la vida de Petra vale 43.079,20 Euros, cantidad oficial según la Ley, la menor cantidad pagada en relación con otros países europeos, cantidad que, de momento,  paga la aseguradora no el culpable, y de la que los familiares destinan a pagar los servicios de abogados, procuradores, y peritos si los hubiera.

Pero volvemos al asunto: ¿Y la vida de Petra dónde ha ido a parar?

¡Ah, se me olvidaba, qué tontería, si ya está muerta! ¡Hace dos años!

Nos venden coches con confortabilidad, seguridad, rentabilidad, grandes prestaciones, velocidad de crucero, navegador, GPS, radio, de cero a cien en… pero no nos explican que también lleva incluido piloto automático al cementerio para el conductor, pasajeros o resto de especies, como daños colaterales, si el conductor no hace un buen uso de él.

Y después,  argumentamos en nuestra defensa, ha sido un despiste, es una buena persona, trabajador, sin antecedentes penales, tiene una familia que mantener, a todos nos puede pasar, su privación de libertad le transformará, se trata de rehabilitar y reinsertar… ¡Pero quién piensa en los muertos! ¿Y en los vivos muertos por ese dolor?

Querida Petra, hija, yo creo que esta petición de indulto no tiene futuro y espero que así lo contemplen las personas que tienen que decidir sobre ello, pero también te digo que no pongan tus esperanza  en que el cumplimiento de la condena de este culpable de la muerte de tu madre palie tu dolor, porque esos dos años, seis meses y un día, en el mejor de los casos, se convertirán en ocho o nueve meses de prisión efectiva y el resto segundo, tercer, grado, y a la calle. Si no le ponen, también, una pulserita.

Dicen que los jueces, una vez comprobado el mal cometido, y cuando los resultado son irrevocables y sin ninguna solución, optan por el menor mal al que sí queda vivo. Con esa premisa, poco nos queda por hacer a “los muertos en vida”. Por mucho que nos desgañitemos en pedir condenas más severas, más justas según las víctimas, los beneficiarios serán siempre los sentenciados, y nosotros, las víctimas.

Un fuerte abrazo, amiga. No dejes de luchar para que este indulto no sea concedido.

(Los datos para elaborar este post han sido facilitados por la hija de Petra Serradilla Núñez, muerta  el 12 de julio de 2008, en un paso de peatones por la acción de un conductor con alcohol, que no espero ni a que llegara la policía ni los sanitarios y la abandonó y dejó tirada en el mismo lugar)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de otro conductor con alcohol

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David 5.12.2008

En este caso son 1.300 Euros. El próximo día 22 a las 10 de la mañana, comienza el juicio para pedir a los padres de David Bagudá Bahí la módica cantidad de 1.300 Euros, por los destrozos ocasionados  por el cuerpo de su amado hijo, en una furgoneta modelo Berlingo.

Esta es la segunda vez que les piden pagar por la muerte de su hijo. Primero fue La Generalitat, por los daños causados en la carretera, petición que fue retirada una vez comprobado que el niño había muerto. Hay que ver la cantidad de destrozos que puede generar un cuerpo todavía tan joven. Y que vergüenza tan grande, para quien no la tiene. Y que dolor tan tremendo para los padres que tienen que pasar por esto además de por la pérdida.

David iba con su moto cuando se encontró con un coche que había chocado con otro, parado, en una carretera que no dispone de arcén, y que no estaba señalizado. Como David fue quien murió, pues él es el responsable de todo.  Y no es la primera vez que esto ocurre, acordaros de el caso de Enaitz.

Que iba a mucha velocidad, dicen. Eso se puede demostrar si es cierto o no y se demostrará. Lo que es imposible de demostrar es que el coche no estaba señalizado ni tan siquiera con los intermitentes de peligro y que lo hicieron una vez que ya había pasado el desastre.

Y yo me pregunto, los que fueron testigos como pueden callar. ¿Por un seguro, por presiones familiares, por estatus, por el qué dirán de una ciudad pequeña donde todos se conocen,  por 1.300 Euros?

Queridas madres, mandad mucha fuerza a Marta, madre de David. Queridos moteros, que fuisteis apoyo de esta familia en los peores momentos, mandadles muchas VVVVVVVVV, ya no serán de vida pero si de “victoria”, por que la “verdad” debe establecerse.

Un fuerte abrazo, padres de David. ¡Qué lastima no estar más cerca para acompañaros!

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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(Felicitación de Helena en el año 1994. Tenía 10 años)

felicitación de Helena

Mañana muchos padres recibirán felicitaciones como éstas. Son realizadas por los niños en los colegios y van cargadas de mucha emoción y amor.

El padre de Helena debería tener doble celebración en este día: por padre y por ser su santo. Pero ninguna de las dos se producirán, al menos en relación con su hija, porque  a ella le quitaron la vida y a él la posibilidad de seguir disfrutando de días como éste.

Sé que muchos padres mañana tampoco recibirán una felicitación así porque les falta un hijo pero tendrán otro que no suple esta pérdida pero la suaviza con su presencia. En nuestro caso, tampoco existe esa posibilidad.

Tendremos que conformarnos con los recuerdos de Helena, guardados, sacados de el baúl de los recuerdos y que pocos se podrán explicar como pasados tantos años los hemos seguido guardando. Casi tampoco yo pero ahí están y tengo para muchos años. Para que a su padre nunca le falte su felicitación.

(El recordatorio en la agenda de Helena)

Felicidades, José María, padre de Helena. Felicidades, padres sin hijos.

Feliz día del padre, sin regalo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por la acción de un conductor con alcohol.

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Dos madres, María Mercedes y María Delfina, y sus dos hijos, un niño de 8 años y una niña de 1, murieron en la Nacional 340, a la altura de Artafulla, Tarragona. Eran vecinos de Torredembarra.   Leer más…

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Un fin de semana, nuevamente, muy trágico. Esta vez, el dolor que más me impacta es el de dos madres y sus dos hijos en el km. 1.172 de la carretera N-340. Porque son madres, porque ha sido en una zona de recuerdos infantiles (mis veranos en Tarragona), porque los niños no llevaban cinturón, porque, según algunas noticias, pudo ser una confusión en un lugar punto negro, porque cuatro vidas se han perdido, probablemente, por la omisión de tantos, por la culpa de todos, como dice la dedicatoria de “Madres sin hijos”.

Pero no han sido solo ellas, de momento, las noticias hablan de 15 muertos.

Ese goteo que no para pero al que ya se han acostumbrado. Los demás. Yo no.

Y mientras Esther y yo hablamos sobre las cosas que vamos a  hacer, ella llena de euforia porque casi está recién llegada, yo las que podríamos hacer, porque ya tengo la experiencia de seis años muy lentos, porque en los accidentes de tráfico todo va muy lento, los diarios se llenan de las noticias de los muertos de este fin de semana en las carreteras.

Las madres y los niños, dos jóvenes de 18 y 24 años en Pontevedra, un atropello, un camionero,  otro hombre y dos jóvenes en Valencia, y así hasta quince, que después del recuento siempre serán más.

Un lunes más, un día más, mi frase más repetida: “Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo”

Un fuerte abrazo para todos los afectados.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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He ido y vuelto a Valencia a 110. He visto todos los discos de limitación de velocidad con esa nueva numeración. He visto coches entre largas colas de camiones porque no se atrevían a adelantar por no rebasar esa velocidad. He visto como otros coches nos adelantaban a los que íbamos a 110. Hemos tenido que ir frenando para no acercarnos demasiado al coche que nos precedía.

No estamos preparados para ir a 110.

Y lo digo porque, aunque defienda que a menor velocidad más posibilidad de supervivencia, antes de esta rebaja de velocidad hay que hacer otras muchas cosas.

Hemos pasado “de cero a cien en un segundo”, “de porque yo lo valgo”, “yo puedo, y el que no pueda que trabaje y compita con el resto”, de pensar que ser solidario es solo pertenecer o colaborar con una ONG que tenga su actividad en el tercer mundo, a que “si tu puedes, España no”, también, en un segundo, y eso es imposible.

Hacen falta muchos años para convencer de que el coche no es lo más importante y que el transporte público es y debe ser un bien común y social del que todos nos beneficiemos, económicamente y en salud. Pero como convencer de esto si la realidad se impone.

Hace falta mucho tiempo para cambiar la idea de que Valencia está a dos horas de coche si ahora se tarda más, aunque merezca la pena contemplar el paisaje. Y es imposible sustituir por el AVE porque no habría AVE para todos, ni todos se pueden permitir pagar el AVE si cuando viajan son toda una familia.

Nos falta mucha educación, concienciación, solidaridad, responsabilidad  e infraestructuras para ponernos todos a 110. Mientras tanto, unos se desesperarán en las carreteras y otros seguirán pasándote como si fueran un rayo. La gasolina seguirá encareciéndose y pocos notarán el ahorro, aunque España puede que sí. Algunos pueden que salven su vida, aunque otros morirán aún a velocidad menor. Pasados unos meses esto pasará y se seguirá pidiendo un aumento de velocidad, como ya existían muchas voces. Y seguiremos con las mismas prisas.

Porque el “110” de hoy solo tiene una base económica, no educadora, ni de concienciación y la enseñanza y la educación se comienza desde niño y con el ejemplo del padre, y, ni somos niños fáciles de cambiar, ni nuestros padres (y me refiero a los actuales y los futuros) nos dan buen ejemplo.

A pesar de que hemos tardado mucho más, mereció la pena, especialmente por conocer a otras madres y padres que también perdieron a sus hijas por esa falta de educación que es “beber y conducir”. Algo para lo que tendrá que pasar, también, mucho tiempo.

Un beso, Lydia, madre de Carolina y Sari, madre de Mar, muertas en por la acción de un conductor con alcohol en 2002.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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