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Archive for 29 julio 2011

Cómo han pasado los años, que dice la canción, cinco en concreto. Este blog ha cumplido cinco años. Y aquí seguimos, concienciando, recordando, protestando y haciendo lo posible para que otras madres no pierdan a sus hijos. Este blog comenzó su andadura cuando ningún particular hablaba sobre los accidentes de tráfico ni seguridad vial, y menos una madre… leer post completo

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Recuerdo la primera vez que en un foro de la asociación Stop Accidentes, una doctora del Samur dijo que, ella, en alguna ocasión y ante la evidencia, jugándose su puesto,  había guardado un poco de sangre del accidentado que recibía, por si luego un juez la pedía para hacer una prueba de alcoholemia. Y creo que fue un antiguo director de policía el que dijo que los problemas para poder extraer una un poco de sangre a un accidentado, sin necesidad de autorización por parte del implicado para realizarle la prueba de alcoholemia se resolvía muy fácilmente: modificando la ley de enjuiciamiento criminal.

 Por entonces, Jordi Jané era el presidente del grupo de seguridad vial en el parlamento y confesó que no sabía que fuera así de fácil. Desde entonces, ese foro, ese debate, se me quedó grabado. No podía entender como podían seguir pasando los años y, si un juez no pedía que se realizara a un herido la determinada prueba, jamás se conocía en qué estado iba conduciendo.

 Por fin llega esa propuesta de modificación de “La Leyde Enjuiciamiento Criminal”  y tendrá muchas más implicaciones que, dirán, lo que nos afecta a las víctimas de siniestros de tráfico, pero a cada uno le duele lo que le duele.

 Si no lo he entendido mal, el fiscal adquiere mayor relevancia y será el encargado de realizar la instrucción, siempre bajo la vigilancia de un juez. Y ahí está nuestro fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, que ha dicho que será inflexible con los delincuentes viales y les imputará delito de homicidio imprudente.

 Jueces serán liberados de la labor de instrucción y serán pasados a la labor de juzgar con lo que los juzgados se aligerarán. Eso está muy bien. Que no hay derecho que haya víctimas que lleven cinco años esperando a que se produzca el juicio. Sobre el papel queda muy bonito: para los corruptos, ahora no les llamará implicados, sino investigados; las escuchas telefónicas serán admitidas … pero por qué han tardado tanto en presentarla. Han tenido que transcurrir 30 años para hacer las modificaciones necesarias, para poner de acuerdo a fiscales y jueces, 30 años de democracia para igualarnos a otros países.

 Y ahora viene lo mejor: ¿Cuándo dicen que va a ser esto? ¿Cuándo se va a aprobar? ¿En esta legislatura? ¿Seguro? ¡Ay, que me temo que esto no llegará!

 Primero pasará por el Consejo General del Poder Judicial,  el Consejo Fiscal y el Colegio de abogados. En Octubre, según el ministro de Justicia, podrían estar los informes. Después, supongo, pasará al parlamento. Ahora habrá que ver si se ponen de acuerdo los políticos porque lo más fácil que pase es “esto lo propones tú, pues, me lo cargo yo”. Ojo, que he dicho me lo cargo, con “r”, no seáis mal pensados

 Lo de siempre, “las cosas de palacio van despacio”. Y muchos más si afectan a los de abajo, digo yo.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. Ni idea de leyes. Con toda la experiencia en el dolor que supone la pérdida de una hija por un conductor con alcohol.

 

 

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El pasado día 30 escribí uno de esos correos que yo llamo “correo sin entregar” a los familiares de Carlos Parra, pero lo dejé en borradores y no publiqué. En él les decía que probablemente la muerte de Carlos sirviera para que de una vez por todas muchos mal llamados accidentes de tráfico que sequedan en el limbo, sin estudiar, sin saber porqué paso, a partir de ahora se estudiarían;  que a partir de ahora,quizás, habría cambios. Hoy, en las noticias, escuchaba las declaraciones del Fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas:  “Que sepa el conductor que produce un accidente por ir con el móvil, por ir pegado al conductor de
delante, haciendo adelantamientos arriesgado, con alcohol… con resultado de muerte, que será imputado de un delito de homicidio imprudente y tendrá pena deuno a cuatro años de cárcel…” (alguna palabra puede que no sea textual)

¡Por fin!

¿Será verdad que por fin más de uno no se va a ir de rositas? ¿Podrá ser que una gran mayoría no conseguirá que le juzguen como una falta en lugar de un delito? ¿Será verdad que en los accidentes de tráfico le
harán la prueba de alcohol no solo al muerto, sino al que queda vivo? No me lo puedo creer todavía.

El post que escribí a la familia de Carlos Parra lo dejé como borrador porque después de escribirlo pensé que en esos momentos mis palabras no serían de consuelo para ellos. Al revés, era demasiado dura la realidad como para pensar en el sacrificio de una vida para conseguir que otrasno se pierdan, pero de verdad que tenía esperanza que este caso, que aún está por ver que no echen para atrás la prueba de alcoholemia conseguida con la sangre guardada, sería el revulsivo para que esto cambiara.

Esta era mi carta:

“Carta a los familiares de Carlos Parra

Siempre dije que me alegraba de que el que mató a mi hija no fuera una persona conocida, no hubiera podido vivir sabiendo en todo momento dónde estaba, qué hacía, qué era de su vida, si había casado a sus hijos…

Por eso, pienso que vuestro dolor es aún mayor, como pasó con la víctima de Farruquito.

Pero en este momento, y perdonar mi atrevimiento, creo que quizás la muerte de Carlos no sea una muerte más en la carretera. Quizás su vida sirva para que haya un cambio: ¡Basta ya de accidentes de tráfico sin saber el motivo!

Como he dicho ya en otras ocasiones, son muchos los que han sido enterrados sin saber cuál fue el motivo de ese accidente, quién fue el culpable, por qué sucedió, porque en una gran mayoría, los muertos no nos pueden decir nada, los familiares se quedan sumidos en el dolor, y los atestados no dan muchas pistas.

Hasta ahora, son los familiares de las víctimas los que tienen que investigar, buscar pruebas, testigos, luchar contra administraciones, costear de su bolsillo investigadores que reconstruyan accidentes, etc.

Quizás el hecho de que esta vez el implicado sea un personaje público haga que esto cambie. Las víctimas no podemos esperar a que exista la posibilidad de que un médico haya guardado un poco de sangre para hacer una prueba de alcoholemia una vez que un juez lo haya pedido. Esto tiene que cambiar. Debe existir un protocolo de actuación que exija, por ley, o por como se quiera, que en los siniestros de tráfico, igual que al muerto se le va a realizar una autopsia, a los implicados se les realice una prueba de sangre para saber en qué estado conducía.

Cuando estábamos enterrando a nuestra hija, el culpable de su muerte estaba siendo puesto en libertad. Nosotros no podíamos estar en ese momento pidiendo, exigiendo o defendiendo los intereses de nuestra hija, pues igual pasa en miles de casos. Los familiares no pueden llegar a tiempo de pedir a un juez que se realice una prueba de sangre al implicado, y para cuando un juez la pida ya es demasiado tarde.

En esta ocasión, quizás se ha llegado a tiempo. Habrá que esperar a ver qué pasa.

Sé que en estos momentos de dolor para vosotros esto de lo que os hablo os debe sonar peor aún, porque ahora vuestro dolor es más fuerte que vuestro deseo de lucha pero después de nuestra pérdida no nos queda nada más que desear que a otros no les pase, al menos esto es lo que yo sentía y por lo que lucho.

Siento no tener palabras más reconfortadoras porque no las hay, de momento. Sé y conozco el camino que
habéis comenzado a recorrer y habrá de pasar mucho tiempo para encontrar un poco de sosiego, que no de olvido. Pero quiero deciros que el dolor compartido no es menor pero es más llevadero, y somos muchos los que estamos en vuestra misma situación y con vosotros, a pesar de la distancia.

Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Un afectuoso saludo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Una productora de televisión me ha invitado a un programa que están haciendo sobre Ortega Cano y las víctimas de los accidentes. Sintiéndolo mucho no podré asistir, pero todo lo que tenía que decir ya lo he dicho através de este blog y en la contestación de mi imposibilidad a esta productora les decía que el problema no era que esta vez fuera un famoso, sino que se siguiese sin poder realizar  la prueba desangre para reconocer el índice de alcohol si la persona no da su autorización.

Mientras que eso no cambie muchos accidentes quedarán sin esclarecerse.

Espero que con las declaraciones del Fiscal de Seguridad Vial esto se corrija de una vez por todas. Esperemos que la fiscalía, de unavez, plante cara a los terroristas viales que existen en nuestras carreteras.

Se lo deben a nuestras víctimas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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Lazo identificativo de víctimas de siniestros de tráfico

 

Ando en otras pérdidas y otros dolores pero cuando pienso que ya es hora de abandonar este tema de la concienciación e intento distanciarme, siempre aparece una noticia mala, un accidente peor que los anteriores, más muertos que nunca, y necesito correr al ordenador para escupir mi indignación como si fuera una blasfemia, cosa que no hago aunque la situación lo pediría.

Este fin de semana, 28 muertos en siniestros de tráfico. El fin de semana más trágico en lo que va
de año. Y las estadísticas dirán y confirmarán que es lo normal del segundo semestre del año donde se producen más accidentes porque se hacen más largos recorridos y los desplazamientos son mayores. Y yo, antes, pensaba que era cierto, que ante los millones de desplazamientos era normal que se produjeran
esas muertes, pero no desde que la muerte me afectó a mí. No a cualquier otro que entra dentro de la estadística, sino a mi hija, a Helena. Y desde entonces ya no me conformo, no me aguanto, no lo veo como algo imposible de eliminar, porque, en su gran mayoría, los accidentes de tráfico son evitables.

No hace mucho escribía sobre el aniversario de los jóvenes de Villanueva del Pardillo, tres en el acto, uno después. Este fin de semana, en Jadraque, cinco de golpe. Y como en el caso de Villanueva, viendo las imágenes en la tele he dicho: una recta. Después me ha parecido ver en el inicio de la recta una curva.

En este caso, parece ser, que pudiera ser un exceso de velocidad. Pero muchas veces me pregunto ¿qué pasa al conducir en carreteras secundarias, en carreteras de doble sentido? ¿No sabemos conducir? Pues no, no
sabemos conducir. Lo hacemos por autovías, nos acostumbramos a la seguridad de un adelantamiento con dos carriles o más y cuando saltamos a una carretera secundaria, supongo, no controlamos el tiempo que tardamos en un adelantamiento, tiene que ser eso porque son demasiados siniestros en choques frontales.

Recuerdo que de pequeña siempre fui bastante miedosa y en las ferias tenía pavor a subir a los coches choque, o los coches tope, como los llamábamos nosotros. No quería ni pensar lo que podía pasar cuando uno de esos coches se me venía encima. Una compañera de colegio perdió los dientes en uno de esos topetazos y su bonita boca se vio afectada para siempre.

Si esto era en una atracción de feria imaginaos como debe ser un choque entre coches, aunque la velocidad sea inferior a 100.

Pero eso no es lo que deben pensar muchos porque hacen adelantamientos imposibles o toman curvas rectas invadiendo el otro sentido y la vida de otros.

Hoy veía como todo un pueblo manifestaba su dolor y establecía cinco  días de luto, pero eso no quitará el
dolor de esas nuevas familias, ni volverá a la vida a esos jóvenes, pero  ya no se  puede hacer nada más. Y seguimos pensando que los accidentes siguen siendo una fatalidad que te puede tocar. “Al que le toca
le toca” que dicen algunos y que a mí me llevan los demonios cuando lo oigo.

No, no, y no. No es algo irremediable. No es una fatalidad. No es el destino. No es lo que Dios quiera. No es que estaba de pasar. Es que todos tenemos que poner de nuestra parte. Y quizás haya que practicar mucho más los adelantamientos que los aparcamientos que para realizarlos no se pone en peligro la vida de nadie, tan solo un poco más de tiempo, unos centímetros más hasta llegar a la acera, o realizar unas vueltas más a la manzana porque nunca nos parece espacio suficiente.

¡Qué tristeza! Por esos 28 muertos y porque tengo que seguir escribiendo sobre el mismo tema.

Y, como siempre, jóvenes entre 18 y 23 años. Nos quedamos sin jóvenes y sin futuro. Y ellos siguen sin
darse cuenta que bailan con la más fea.

Fallecidos hasta el 17 de Julio 774. ¿Sigues pensando que al que le toca le toca?

Vuestro dolor es también el mío.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Es curioso que lo último que escribí en mis blogs fuera el aniversario de los jóvenes de Villanueva del Pardillo, la muerte de tres
jóvenes y posteriormente otro que quedó malherido, hace cuatro años, en esa localidad. Y lo primero que vuelvo a escribir es, otra vez, sobre la muerte de 3 jóvenes, esta vez en Aranjuez.

Es con lo que me encuentro a la vuelta del fin de semana. Dieciocho muertos, 8 más que el año pasado, pero estamos contentos, ya  podemos ir a 120. Y de esos 18, el más grave de los siniestros el que se produjo en la M-305 con la muerte de tres jóvenes de edades comprendidas entre 16 y 20 años, y dos heridos.

Pero es como si me repitiera. Es como si esta entrada ya la hubiera escrito otro verano, y es normal porque cada verano escribo alguna, a
principio de las vacaciones, en medio, o al final. Así, desde el año 2006.

Hay que ser muy tozuda para llevar casi seis años escribiendo sobre lo mismo y no tirar la toalla. ¿Qué espero? ¿Un milagro? ¿Qué
los jóvenes dejen de bailar con la más fea?

 

Hoy,  la noticia de la muerte de estos jóvenes  ha salido y saldrá en todos los medios de comunicación, y de momento será una noticia fría,
sin nombres, con errores en los años, sin iniciales, una escueta nota de prensa, como si fueran famosos, porque lo son a partir de este momento, porque
en sus casas, entre su familia, ya no habrá nada más importante, solo un antes y un después de este día en el que se produjo la noticia. Pero para ellos el
dolor no se puede describir en una nota de prensa, ni siquiera se lo pueden imaginar, ni los que lo hemos pasado describir, solo comprender.

A día de hoy van 686 muertos en siniestros de tráfico y 8 muertos más que en la misma fecha el año pasado, pero las voces de las víctimas han primado menos que los interese económicos y políticos. Había que abandonar la prohibición porque si no era el gobierno actual, lo haría el próximo. Había
que hacer coincidir el cambio de límite de 110 con la salida de vacaciones. Porque ya podemos pagar la gasolina. ¿Y los muertos?

Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

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