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Archive for 27 octubre 2011

No se trata de que, a estas alturas, me esté preguntando cómo he llegado hasta aquí, que como hasta vosotros sabéis ha sido por la muerte de mi
hija. Es el título de la 10ª Jornada de Attitudes que este año tenía el título de “¿Cómo he llegado hasta aquí? La influencia de la conducción subconsciente
en la seguridad vial”.
Algo que cualquier conductor con cierta experiencia hemos sentido alguna vez, cuando hemos llegado a nuestro destino.

Es lo que se denomina conducción subconsciente, una conducción sin conciencia plena, atenta y reflexiva porque la hemos realizado sin atención y
las cosas que se hacen con menor atención, sin esfuerzo, se recuerdan menos.

Como siempre, un estudio de esta organización con interesantes resultados de los que hasta ahora se conocía poco. Y así se ha comprobado que un 75% de conductores han conducido alguna vez de forma subconsciente y un 6% que lo hacen muchas veces. Que el perfil es una persona entre 35 y 40 años, con unos tres años de conducción, que conduce a diario, el mismo trayecto, con estudios, ocupada, y con lapsus cotidianos.

Este estudio se ha llevado a cabo con encuestas y observación durante la propia conducción con el sistema “Eye-Tracker Tobil Glasses”.

Pero, a pesar de esta conducción subconsciente, no se han detectado accidentes graves, aunque muchos conductores después de haber tenido conciencia de este tipo de conducción sí han tenido y experimentado la sensación de peligro y riesgo. ¡Cómo no!

Se ha hablado mucho de qué hacer o cómo prevenir esta conducción subconsciente que para muchos participantes de las mesas de debates, especialmente médicos, psicólogos, científicos, es algo necesario en la vida, una forma de ahorrar energía, algo necesario para vivir, e inevitable porque al ser humano le es difícil mantener la atención más de 15 minutos seguidos.

Pero la conducción subconsciente es algo evitable. A través del cambio de estímulos: cambios de velocidad, señales, con vehículos más inteligentes y sobre todo, a través del conductor que debe tener la conciencia de la vulnerabilidad.

Los que leáis estas pequeñas notas no penséis que estáis exculpados de los despistes y peligros que producís por hacer una conducción subconsciente, que se producen y muchos (pasar semáforo en rojo, pasos de cebras, no ver otros coches, peatones, etc.), porque, la mayoría de las veces,
estas distracciones pueden producir la pérdida de la propia vida.

Y como bien dijo el fiscal de Seguridad Vial D, Bartolomé Vargas, la conducción subconsciente no  salva a aquellos que conduzcan contraviniendo los artículos IX y XII de la Ley de Seguridad Vial.

Una jornada nuevamente interesante, llena de opiniones importantes, reflexivas, y como siempre, centrada en el ser humano. Porque, al final, los coches son llevados por personas, y cada una es distinta y diferente, con sus actitudes y circunstancias, y pocas veces pensando que lleva entre las manos un arma que puede matar, aunque la mayoría de las veces puede darnose el place de transportarnos a otros lugares.

Y, por cierto, ¡ojo, mujeres! Somos las que más problemas llevamos a los coches, más tareas, más pensamientos acumulados, más prisas, más responsabilidades, y eso afecta. Hasta el punto de que en esta misma jornada he podido conocer que la mayoría de los accidentes “itineri”, son
sufridos por mujeres.

Un lujo asistir a este tipo de jornadas. Gracias, por la invitación.

Por favor, de forma consciente o subconsciente, todos debemos estar implicados en disminuir los accidentes de tráfico. Los que conducimos , los que fabrican coches, los que legislan, los que diseñan y construyen carreteras, los que nos llenan de señales, los que juzgan a los inconscientes, los que enseñan a conducir, los que educan… Todos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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El pasado día 19, tuvo lugar el “VII Foro contra la violencia vial” de Stop Accidentes”, en esta ocasión con el estremecedor título de “El Coste de una Vida”.

Para los que somos y hemos sido víctimas es difícil asumir este título porque la vida de nuestros seres querido no tiene precio.

Un foro que en su apertura tuvo al Fiscal Bartolomé Vargas, al director de la DGT y al concejal de Seguridad de Madrid Pedro Calvo y en su cierre la secretario de estado de justicia, Jun Carlos Campo.

Un Foro repleto esta vez de ponencias referidas al “Baremo” existente para indemnizar a las víctimas y a las propuestas de lo que debería ser. Porque, desafortunadamente, ese dinero que nos quema en las manos y del
que muchos familiares de víctimas no quiere oír hablar, para los heridos de por vida nunca es suficiente,  por las secuelas que les quedan. Pero, además, es un dinero que nos trata como a víctimas de menor grado si se compara con las indemnizaciones que ofrecen las mismas compañías de seguros en otros países de Europa. Tres veces más en algunos.

Forenses como Santiago Delgado y la médico rehabilitador Eulalia Miján, destacaron como las valoraciones de las lesiones y las secuelas casi nunca son suficientemente valoradas y adecuadas, ni las correspondientes
compensaciones económicas, suficientes.

Así no es de extrañar que la propia Fiscalía de Seguridad Vial esté de acuerdo en el cambio de ese “Baremo” a todas horas insuficiente. También es de destacar la propuesta que harán sobre la responsabilidad de los
menores en los accidentes de tráfico: “los menores y mayores no pueden tener el mismo tratamiento”, decía la Fiscal Elena Agüero Ramón. Y yo recuerdo aquí el caso reciente que tratamos del niño que fue considerado como causante del atropello de un coche. Y lo mismo sucede con los ancianos. Algo que en otros países europeos sí está contemplado, salvaguardándolos.

También pudimos escuchar la presentación del estudio “Valor monetario de una vida estadística”. Un lío para mí y para cualquier víctima.

Y la encendida ponencia del abogado José Pérez Tirado, sobre la propuesta de reforma del Baremo de accidentes de tráfico, consensuado con las asociaciones de víctimas. Y no es la primera vez que nos hace ver la gran diferencia en las cantidades de indemnización, pagadas por las compañías, en relación con las pagadas en otros países.

Las compañías de seguros siguen viendo aumentado su negocio (aumento del parque automovilístico, más seguros), disminuido el número de accidentes (menos víctimas en los últimos años), con la consiguiente
disminución de gasto para las mismas, y con unas indemnizaciones que vienen del año 1994, que en ese momento se realizaron a la medida de las aseguradoras, y más bajas que en épocas anteriores.

Pérez Tirado abogó porque todas las asociaciones formen una federación de asociaciones (cosa que yo llevo defendiendo desde hace años. No entiendo como puede existir una federación de asociaciones para Iberoamérica y no existir una para España), para poder luchar por unas indemnizaciones justas.

También contamos con la presencia de un representante de la justicia que habló también de lo difícil que es, a veces, para el poder judicial, aplicar  sentencias ante trabajos mal hecho o insuficiente (atestados, declaraciones testigos, valoraciones forenses), antes de llegar a ellos, o por la ambigüedad del legislativo.

Pero como siempre, hay otros que están peor, y así quedó de manifiesto en la intervención de la representante de Víctimas de Colombia, Mary Bottagisio.

Por último, la presidenta de Stop Accidente Ana Novella, comentó la propuesta conjunta que han hecho las asociaciones para entregar a los partidos políticos ante la campaña electoral. Porque los partidos políticos  irán pasando pero las víctimas de violencia vial seguiremos aquí, recordando y presionando para evitar que las cifras de muertos aumenten o no sigan disminuyendo.

La justicia dice que la reparación del daño debe ser total: material y  moral. Pero ¿quién puede restituirnos a nuestros hijos? ¿Quién puede cuantificar nuestro daño moral? ¿Quién puede valorar lo que nuestros hijos nos habrían aportado material y moralmente? ¿Quién cuantifica lo que nos habíamos gastado en su manutención, educación, cuidado? ¡Con lo que cuesta sacar adelante a un hijo! ¿Quién me va a compensar
de los besos perdidos? ¿Quién me va a curar el corazón partió?

No hay dinero en este mundo para reparar nuestro dolor.

“Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. Séneca.

Un año más, gracias por la invitación.

(En este foro supe del atropello de una joven en un paso de peatones en Alcobendas. Hoy he conocido
que se llama Irene, que resultó gravemente herida pero espero que se recupere y no necesite de estas indemnizaciones para el resto de su vida. Un abrazo para ella y su familia).

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

 

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