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Archive for the ‘D.G.T.’ Category

De todos es sabido que los niños y las personas mayores son los más vulnerables en este mundo. Y así pasa también en el ámbito de los accidentes de tráfico.

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Delincuencia vial

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¡La Velocidad Mata!

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La DGT regala puntos

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Es curioso que lo último que escribí en mis blogs fuera el aniversario de los jóvenes de Villanueva del Pardillo, la muerte de tres
jóvenes y posteriormente otro que quedó malherido, hace cuatro años, en esa localidad. Y lo primero que vuelvo a escribir es, otra vez, sobre la muerte de 3 jóvenes, esta vez en Aranjuez.

Es con lo que me encuentro a la vuelta del fin de semana. Dieciocho muertos, 8 más que el año pasado, pero estamos contentos, ya  podemos ir a 120. Y de esos 18, el más grave de los siniestros el que se produjo en la M-305 con la muerte de tres jóvenes de edades comprendidas entre 16 y 20 años, y dos heridos.

Pero es como si me repitiera. Es como si esta entrada ya la hubiera escrito otro verano, y es normal porque cada verano escribo alguna, a
principio de las vacaciones, en medio, o al final. Así, desde el año 2006.

Hay que ser muy tozuda para llevar casi seis años escribiendo sobre lo mismo y no tirar la toalla. ¿Qué espero? ¿Un milagro? ¿Qué
los jóvenes dejen de bailar con la más fea?

 

Hoy,  la noticia de la muerte de estos jóvenes  ha salido y saldrá en todos los medios de comunicación, y de momento será una noticia fría,
sin nombres, con errores en los años, sin iniciales, una escueta nota de prensa, como si fueran famosos, porque lo son a partir de este momento, porque
en sus casas, entre su familia, ya no habrá nada más importante, solo un antes y un después de este día en el que se produjo la noticia. Pero para ellos el
dolor no se puede describir en una nota de prensa, ni siquiera se lo pueden imaginar, ni los que lo hemos pasado describir, solo comprender.

A día de hoy van 686 muertos en siniestros de tráfico y 8 muertos más que en la misma fecha el año pasado, pero las voces de las víctimas han primado menos que los interese económicos y políticos. Había que abandonar la prohibición porque si no era el gobierno actual, lo haría el próximo. Había
que hacer coincidir el cambio de límite de 110 con la salida de vacaciones. Porque ya podemos pagar la gasolina. ¿Y los muertos?

Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

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He ido y vuelto a Valencia a 110. He visto todos los discos de limitación de velocidad con esa nueva numeración. He visto coches entre largas colas de camiones porque no se atrevían a adelantar por no rebasar esa velocidad. He visto como otros coches nos adelantaban a los que íbamos a 110. Hemos tenido que ir frenando para no acercarnos demasiado al coche que nos precedía.

No estamos preparados para ir a 110.

Y lo digo porque, aunque defienda que a menor velocidad más posibilidad de supervivencia, antes de esta rebaja de velocidad hay que hacer otras muchas cosas.

Hemos pasado “de cero a cien en un segundo”, “de porque yo lo valgo”, “yo puedo, y el que no pueda que trabaje y compita con el resto”, de pensar que ser solidario es solo pertenecer o colaborar con una ONG que tenga su actividad en el tercer mundo, a que “si tu puedes, España no”, también, en un segundo, y eso es imposible.

Hacen falta muchos años para convencer de que el coche no es lo más importante y que el transporte público es y debe ser un bien común y social del que todos nos beneficiemos, económicamente y en salud. Pero como convencer de esto si la realidad se impone.

Hace falta mucho tiempo para cambiar la idea de que Valencia está a dos horas de coche si ahora se tarda más, aunque merezca la pena contemplar el paisaje. Y es imposible sustituir por el AVE porque no habría AVE para todos, ni todos se pueden permitir pagar el AVE si cuando viajan son toda una familia.

Nos falta mucha educación, concienciación, solidaridad, responsabilidad  e infraestructuras para ponernos todos a 110. Mientras tanto, unos se desesperarán en las carreteras y otros seguirán pasándote como si fueran un rayo. La gasolina seguirá encareciéndose y pocos notarán el ahorro, aunque España puede que sí. Algunos pueden que salven su vida, aunque otros morirán aún a velocidad menor. Pasados unos meses esto pasará y se seguirá pidiendo un aumento de velocidad, como ya existían muchas voces. Y seguiremos con las mismas prisas.

Porque el “110” de hoy solo tiene una base económica, no educadora, ni de concienciación y la enseñanza y la educación se comienza desde niño y con el ejemplo del padre, y, ni somos niños fáciles de cambiar, ni nuestros padres (y me refiero a los actuales y los futuros) nos dan buen ejemplo.

A pesar de que hemos tardado mucho más, mereció la pena, especialmente por conocer a otras madres y padres que también perdieron a sus hijas por esa falta de educación que es “beber y conducir”. Algo para lo que tendrá que pasar, también, mucho tiempo.

Un beso, Lydia, madre de Carolina y Sari, madre de Mar, muertas en por la acción de un conductor con alcohol en 2002.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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(¡Ay, ese papel plata! Estado del coche de Helena después del mal llamado accidente)

El ministerio piensa aprobar la conducción acompañada a los dieciséis. La DGT piensa que la edad ideal son diecisiete y yo pienso una palabra muy fea.

Los bebés ya no llevan aquellas ropitas destinada a esa época de la vida, ahora van vestidos de hombres y mujeres pero en pequeñito. Y no voy a negar que resulte agradable a la vista y gracioso. Los niños con seis años tienen su propio teléfono móvil. Con pocos años más y algunos con menos, los niños tienen su ordenador portátil, su tele en su habitación, su cuenta de correo, algunos su perfil en alguna red social sin tener edad para ello. Con catorce años comienzan a pedir la moto. Y comenzarán por un ciclomotor aparente para su edad y alguno ya se encargará de, en cuanto pueda, esa pequeña moto que consiguió llevarla a un taller para que la modifiquen y puedan correr más. Algo que si está prohibido por qué se hace.

Después, antes de los dieciocho, comienzan con las clases para el carnet de coche. No hay que perder tiempo, en cuanto tengan dieciocho a examen.

Y a partir de ahí, el coche de mamá, me compras un coche, quiero coche, necesito un coche, dinero para gasolina, el seguro…

Después llegan los veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco y ese joven, que ya no lo es sigue viviendo con los padres porque estamos en crisis y no hay trabajo, no hay dinero, no pueden conseguir un piso. Pero son casi adultos desde que nacen.

¡Pero qué invento es éste! Que diría mi famosa paisana.

No. No estoy de acuerdo.

En las películas americanas queda muy bien: ese niño que conduce con pocos años y saca a su familia de un apuro llevando el coche.  Pero las películas son ficción y la realidad es, a veces, mucho más dura que la ficción.

Mi propia hija tenía compañeros que con dieciséis años, sin aún tener carnet y faltando mucho para poder tenerlo, sus padres ya les habían regalado un coche. Supongo que sería porque les querían más que los demás padres queremos a nuestros hijos o porque les venía bien poner el coche a nombre del hijo, aunque no sé ni si eso se puede hacer.

Quizás ahora, también,  haya que rebajar la mayoría  de edad. También la edad para beber alcohol, aunque como eso solo sirve para que los bares tengan un cartelito que lo diga y no puedan venderlo pero sí la tienda de la esquina, no tiene ninguna importancia. Y quién sabe cuántas otras cosas y otras edades.

Correr, correr, correr… en todo. Ya no hay infancia, ni adolescencia, ni juventud, ni adulto o viejo. Todo se confunde, todo se traspasa. Ya no hay un tiempo para cada cosa y que normalmente corra  su transcurso natural. Ahora todo es forzado y cuanto antes, mejor.

Por supuesto que estoy de acuerdo con la conducción acompañada, pero a los dieciocho. Que durante los seis primeros meses o un año después de tener el carnet, en vez de llevar un disco de 80, por cierto creo que tampoco hace falta ya, se fuera acompañado de un adulto.

Eso sí que es querer a un hijo. Aunque para muchos padres crean que lo es comprar el coche más potente del mercado, el que más velocidad alcance y dejarle solo para que se dé la bofetada en la primera curva que encuentre, acompañado  de dos o tres amigos.

Pues nada, adelantemos unos añitos más la muerte y acabemos con la crisis.

“Los jóvenes no piensan morirse pero se matan”. Una de mis frases.

(No todas las víctimas estamos de acuerdo con la conducción acompañada a los dieciséis)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho. Tenía solo 20 años y aunque ella no tuvo la culpa, sólo disfruté de su compañía veinte años.

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Hoy, muchos medios de comunicación reflejan los datos comunicados por el ministros Pérez Rubalcaba sobre las víctimas de la carretera durante 2010. Cifra que supongo no es definitiva y que posteriormente se verá aumentada por las víctimas producidas en ciudades y pueblos, que son controladas aparte.

El dato, 1730 personas muertas, siempre seguido por la palabra reducción, en este año un 9,1, es un dato frío, a pesar de que la cifra no tiene nada de fría. Muchas personas muertas en un goteo continuo.

Y nos acostumbramos a recibir estas cifras, ahora casi con alegría por la disminución, como algo inevitable. Con la esperanza e ilusión de que lo estamos consiguiendo, que cada vez van siendo menos. ¡Qué alegría! Este será el pensamiento de los responsables que las comunican pero ¿alguien ha pensado en las familias de esas 1730 personas que este año han desaparecido de sus casas?

La carta que cada año escribo a mi hija, muerta por la acción de un conductor borracho, este año, según muchos comentarios, llamaba la atención un comentario que ponía en boca de mi marido, el padre de Helena: “Y papá, aunque me apoya, dice que a él no le consuela que se salven otros”.

¿Y cómo no? Por mucho que disminuyan las víctimas el no volverá a tener a su hija.

De nada les habrá servido a los familiares de estas nuevas víctimas esa nueva reducción, porque para ellos no han sido menos muertes, ha sido un muerto más, o dos, o puede que tres o más.

Pero no en todas las comunidades han disminuído, por ejemplo en Galicia, o en Asturias.

Esta es una pequeña muestra de algunas de las víctimas que componen esas cifras. He tomado solo un ejemplo de cada mes. Una muestra con mucho amor solidario:

–          A.S.F. joven de 25 años, muerto en Villaluenga de Palencia, el 30 de diciembre. 

–          Hombre de 48 años, en Orihuela, el 30 de diciembre.   

–          Dos varones de 21 y 23 años, en Salamanca, el 28 de noviembre. 

–          Una madre y sus dos hijas, en Biescas, el 25 de  octubre.

–          Siete personas: un matrimonio, dos hermanos, tres personas más, en Oliva de Mérida , el 11 de septiembre.

–          Cuatro personas, tres de la misma familia, en Doñino, Salamanca, el 23 de agosto. 

Baltasar PR, en el km 24 de MA-12, Autovia Palma-Inca.  Andreu Socies, motero, en el km. Carretera Manacor con Porto Cristo. Ambos el 13 de Julio.

–          Dos motoristas, en Soritas, Castellón, el 30 de abril.

–        Tres personas en Castilla la Mancha: A.G.B., en Quismondo, Toledo. Un joven de 19 años en Km. 329,5 de la N.420. Un motorista, en Km.69 de la A-31 Albacete. Todos ellos en el fin de semana del 28 de Junio      

–          Moises Lama Rodriguez, en Triabá, el 24 de mayo.

–          Dos personas en Badalona, el 29 de Marzo.

–          Joven de 27 años, en Coristanco, La Coruña, el 27 de febrero.

–          Un vecino de Lerida, en el km. 126 de la N-240 Binefas, Huesca, el 31 de enero.  

 Un recuerdo especial para los 7.954 heridos graves, que la mayoría de las veces se olvidan. Y para el resto: Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo. 

Junto a la información de cifras, un artículo sobre que a Rubalcaba le agradó cómo le imitó José Mota en Nochevieja. A mí, lo que más me gustó de la nochevieja fue que José Mota sacó un lazo de víctimas que aún no estoy segura si era el de las víctimas del sida (rojo) o el de las víctimas de accidentes de tráfico (naranja). No estaría mal que hubiera sido el de las víctimas de la carretera porque, por número, se lo merecían.

No os acostumbréis a estas estadísticas que siempre bajan.  Aún hay mucho por hacer: puntos negros, peatones, ciclistas, moteros. Ocupamos el noveno lugar de paises con muertos por accidentes. Nuestros muertos siempre suman. Y son muchos, más que por cualquier tipo de terrorismo. Y todos podemos hacer algo para no ser la próxima victima.

Mota, paisano, únete a nuestra causa: todos podemos ser víctimas en la carretera.

 (Un lazo naranja para identificar a las víctimas de accidentes de tráfico)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por un conductor borracho.

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