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Archive for the ‘Amistad’ Category

 

El Armario De Un Ángel

(Cuentos del Hada Helena)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

Había decidido que hoy sería el día e intentaba sacar fuerzas para comenzar esa dura tarea. No soportaba más que todo el mundo le fuera diciendo que ya era tiempo. Pero, quién sabe cuándo es tiempo, quién puede determinar el tiempo necesario, y lo que es más, ¿por qué se empeñan los demás  en cambiar cosas que ellos no tienen ni idea el bien que pueden producir?

Entró en la habitación y abrió el armario. ¿Seguía su olor o eran imaginaciones suyas? Lo que sí permanecía era todo tal como él lo había dejado: las camisas, la roja, la azul, la estampada, la sudadera verde, los polos, los jerséis…

 

Abrió uno de los cajones llenos de boxes. En el de al lado, calcetines. En el siguiente, los pijamas. Todo seguía colocado, ordenado, limpio.  Ya se encargaba ella. Ahora nadie le impedía su paso. No había nadie que dijera “no me toques nada que lo descolocas”, y precisamente, el tocar, acariciar, colocar su ropa, era un consuelo.

Algunas madres, aturdidas por el dolor, dejan que personas de la familia entren en esos días y arramblen con todo, con su mejor intención. Piensan que con su acción le evitarán más dolor a la propia madre, que  si desaparecen las cosas de su amado hijo  el recuerdo será menor. ¡Qué error!

Otras madres creen que deben darlo todo, regalarlo, quizás en su afán de que perviva en el recuerdo de quien pueda aprovecharlo. ¡Otro error! Solo aquellos que han querido enormemente a esa persona y son fuertes, querrán darle utilidad a esas ropas o decidirán llevarlas como una caricia sobre su piel. Y así, los familiares más cercanos, padres, hermanos y primos, se convierten en candidatos de esa herencia textil. Y en último lugar, está la beneficencia.

Pero si la entrega de esa herencia se hace pronto, muy pronto,  después, muchas madres se arrepienten porque lo que a primera vista les parecía una fuente de dolor, pasado un tiempo les resultará un tesoro perdido.

 

Cuando ya había sacado del armario gran parte de la ropa, sentía que se ahogaba. No hay en este mundo tarea más dolorosa que tener que recoger las cosas de un hijo. Siempre se piensa quién recogerá nuestras cosas, quién leerá nuestro testamento, quién nos dará el último adiós, quién llevará flores a nuestra tumba, pero jamás se piensa en que tengas que hacer todo eso con un hijo. El orden natural se pervierte, se afea, revienta,  y se produce un cataclismo en nuestro interior que arroya nuestra vida, produciendo una riada de rabioso dolor.

 

Salió al jardín  para tomar aire para poder continuar, y se dirigió al árbol que él mismo había plantado, estaba en flor.

(Durillo, árbol sembrado por Edu)

 

También las calas, que bello le habría parecido en otro momento pero ahora…

Una mariposa estaba posada sobre una de las calas.

-Anda, el hada Helena está por aquí– dijo. Se le escapó una pequeña sonrisa que le transformó la cara triste  y casi sin respiración con la que  había salido de la habitación. Extendió la mano con el ademán infantil de que la mariposa se posara  sobre ella, y ante su sorpresa, ésta así lo hizo.

 

(Mano de Adrián, hijo de Virtu)

-Manue, mira que mariposa- entro en la casa para enseñársela a su marido. Pero nada más hacerlo, la mariposa voló  internándose por el pasillo y desapareciendo por las habitaciones.

 

 

(Mariposas de la habitación de Helena)

-¡Vaya por Dio! A ve ahora cómo la echo fuera.

Siguió a la mariposa que salía y entraba de las habitaciones hasta que se adentró en la de su hijo. Tardo un momento hasta que localizó dónde estaba. Se había posado sobre una camisa roja. de las que había sacado del armario y reposaban sobre la cama.

-Venga fuera que aquí dentro te va a vorve loca y te va a dar un gorpe con las paeres– blandía su delantal con las dos manos con afán de empujarla la mariposa  hasta la ventana que estaba abierta. Pero la mariposa iba de la ropa colocada sobre la cama, a la puerta del armario que aún estaba abierta de par en par.

Así estuvieron ambas durante un buen rato. Manuela detrás de la mariposa y la mariposa de la ropa al armario, del armario a la ropa.

-Ya está bien, venga que me va a emporca to.- Y en uno de esos lances con el delantal, la mariposa salió por la ventana.

Terminó de poner la ropa sobre la cama, cerró la puerta del armario y nuevamente tuvo que salir al jardín. Por mucho tiempo que hubiera pasado la tarea seguía siendo dolorosa. ¿Quién dijo que el tiempo todo lo cura? Se volvió a preguntar, ¿por qué tenía que hacer aquello? No necesitaba esa habitación, para qué pasar ese mal rato. Entro nuevamente en la casa con la firme determinación de dejarlo estar, volvería a intentarlo en otro momento.

Volvió a la habitación con la intención de cerrar la puerta para que no se viera toda la ropa por encima de la cama, y cuando iba a hacerlo, descubrió que las puertas del armario estaban abiertas.

-¡Vaya, yo juraría que lo había serrao!

-Manue- Volvió a llamar a su marido pero esta vez saliendo al exterior porque estaba claro que dentro no estaba.

Al día siguiente, hizo el segundo intento. Por ella lo dejaría todo como estaba un año más pero su marido, la familia, los amigos, siempre le preguntaban que cuando iba a cambiar la habitación.  Le sugerían  que la podía utilizar para coser, para colgar esos bonitos vestidos de gitana que cada año hacía para la feria.

(Los vestidos que hace Manuela)

 

 

También podía utilizarla para cuando practicaba su nueva afición: la pintura.

 

(Calas pintadas por Manuela, para Edu)

Incluso podía utilizarla para cuando Cintia venía, hacer los deberes.

Abrió la puerta de la habitación y se encontró que las puertas del armario nuevamente estaban abiertas.

-Pero bueno, ¿esto que e?- Se acercó al armario, volvió a cerrarlo, presionó una y otra vez para asegurarse de que las puertas encajaban perfectamente.

-Manue, ¿Ha abierto tú el armario der niño?- Grito.

– Pero que hago hablando sola si Manue no está.

-¿Abuela, ónde estas?- Era Cintia que entraba por la puerta.

-Estoy aquí en la habitasión der tito Edu- dijo Manuela, asomando la cara desde la misma  puerta.

¿Qué hase? Preguntó la niña.

-Ea, que voy a sacar la ropa del armario y ver lo que se pueda aprovechar y el resto dallo a la iglesia.

-¿Y pa qué, abuela? Dijo la niña dándole un beso.

-Pa utilisa esta habitación pa nosotras, tú puees estudia y hase los deberes, y yo cosé y azi que ce queen tranquilo tos con la lata de la habitación. Y volviéndose, se dirigió a la cama para ir sacando ropa de la habitación, pero entonces…

-Pero que demonio pasa aquí, si acabo de serrar las puertas y otra ve están abierta.

No lo habrá serrao, abuela.

-Hija, que una está ya tonta pero no tanto, que te digo que lo acabo de serrar y no es la primera vez que me lo encuentro abierto.

-¿Abuela, ha vizto que hay una mariposa en la puerta?

-¿Qué? ¿Otra ve? Que joia, si ya la eche aye de la habitasion. ¿Será posible?

-Po eso es que le ha gustao la habitasión, abuela.

-Po va a se eso. Mardita sea. Sierra la puerta que intente que se vaya por la ventana– y comenzó  con sus movimientos de manos a dirigirla hasta la ventana.

– Abuela, ¿ha vizto lo que hay aquí?- y agachándose recogió del suelo una pequeña pluma.

-¡Abuela, e como la de mi cuento!

-¡Ay, Dio! Que sí, que sí, que esto va a ser cosa de tu tito. ¡Ay seño! Y esa mariposa… Si ya sabía yo que no tenía que tocar na, si yo no quería. Se acabó, mira niña, veme dando toa esa ropa que la vuerva a meté en el armario.

Abuela y nieta se dedicaron a poner nuevamente la ropa en el armario, cerraron las puertas y colocaron la pequeña pluma que había encontrado Cintia encima del pomo de las puertas.

–          Venga que te voy a dar de merendá. ¿Tienes hambre?

–          Un poco. Abuela, me deja que entre en Interné en tu ordenado

–          Bueno, pero poco, solo mientra te toma la merienda que luego me regaña tu madre.

–          Pero si tu no se lo dice, ella no se entera.

–          ¡Niña, niña!

Pasaron varios días y Manuela no había vuelto a entrar en la habitación. Estaba demasiado conmocionada para volver a  pensar en hacer mudanzas. Se asomó desde la puerta y comprobó que las puertas del armario seguían cerradas. Sonrió y se acercó a las puertas del armario, entonces, recordó que habían posado la pluma que encontró Cintia sobre el pomo pero ya no estaba. Revisó el suelo pero no la encontró –seguro que se la llevó Cintia, pensó.

–          Vale, niño, no te preocupe que ya no vuervo a saca tu cosas.

 

Volvió a presionar las puertas  y salió de la habitación. Ni se planteó qué diría cuando le volvieran a preguntar que cuándo iba a recoger la habitación de su hijo, lo que tenía claro es que eran demasiadas señales, que algo querían decir.

 

-Gracias, Helena, me has echado una mano, si no llega a ser por ti no lo consigo.

-¡Qué va! No ha sido nada, ahora sí, poco más y tu madre termina con mis alas. Pero dime una cosa, ¿por qué ese interés en que tus cosas sigan en el armario?

-Porque sé que mi madre no quiere quitarlas, solo lo hace por las presiones de los demás. Ahora tengo que convencerla para que, aunque mis cosas sigan estando ahí, ella utilice esa habitación. Que pueda coser, pintar, leer, escuchar la radio, conectarse a Internet.

-Pero de qué sirve mantener un armario lleno de ropa, sin ninguna utilidad, que se hace vieja, que solo trae recuerdos, que más tarde o temprano habrá que vaciar, que si falta tu madre otra persona tendrá que sacar y siempre lo hará con menos amor.

 -¿No lo entiendes, Helena? Muchas madres se refugian en esas habitaciones, en esos armarios, respiran nuestro perfume, acarician nuestras ropas, se tumban sobre nuestras camas, limpian el polvo y vuelven a dejar todo como estaba y todo eso, les produce un poquito de bienestar. Es como si todo siguiera igual. Es una forma de mantenernos vivos.

 -Pero es que no estamos vivos, Edu. Estamos muertos. Ya no estamos en su mundo, al menos en la forma en la que ellos nos querrían.

-Pero esa es otra forma de tenernos. Poco a poco se irán desprendiendo de nuestras cosas, ya lo verás, pero sin un dolor tan extremo.

– Si tú lo dices pero yo no veo el consuelo. Creo que con ello solo van alargando el dolor, el sufrimiento. Si es cierto que solo se muere cuando nadie ya nos recuerda, creo que una forma de expandir, perdurar ese recuerdo es dándole utilidad a nuestras cosas. Es mejor que mantenerlas encerradas en un armario, envejeciendo, apolillándose, cubriéndose de polvo.

-Yo no estoy seguro, quizás tengas razón pero ¿qué más da? Creo que lo más importante es que cada madre actúe como ella quiera y cada una tendrá un tiempo y una forma diferente de llevar la pérdida y vacíen o no esos armarios, y cambien esas habitaciones, de color, de muebles, de utilidad, siempre serán las habitaciones de… cada una tendrá un nombre y lo llevará por el tiempo que nos sobrevivan.

-Pues, en eso tienes mucha razón. ¡Ah, pero una cosa, como sigas dejando por ahí tantas plumas te vas a quedar sin alas, y un ángel sin alas…!

 

(El hada Helena, según Virtu)

Y colorín colorado, este cuento  para mamás se ha acabado.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Alcobendas, marzo de 2011.

 Notas de la autora:

Este cuento es una ficción de hechos reales. Las fotos incluidas en él tienen propietario. Pedid permiso para su utilización.

Este cuento está dedicado especialmente a Manuela, madre de Edu, por su cumple.

Y a todas las madres que se encuentran con la pérdida de un hijo y la dolorosa tarea de recoger sus cosas.

 Y a las que mantienen sus habitaciones tal y como ellos las dejaron.

Y a las que generosamente reparten todas las pertenencias de sus hijos pensando y queriendo que aquellas personas que las reciben las quieran, las cuiden, las utilicen con amor.

 Y a las que se quedaron sin ellas porque se las quitaron de su vista con la intención de que no sufrieran.

Y a las que guardaron todas las fotos porque no pueden verlas sin morir de dolor.

 Y a todas las madres que tienen en sus casas “el armario de un ángel”.

 

MIS TRES REGALOS
Un día del cielo llegaron envueltos en bendición
Tres pequeños tres regalos que fortalecieron nuestra unión
Siendo hoy mis tres motivos y mi principal razón
Llenaron mi hogar de risas y mi corazón de amor
La primera me lleno de dicha cuando al fin pudo llegar
Fue tan larga aquella espera cuanto la ansiaba abrazar
Es una niña dijo el doctor y Silvia la quise llamar
Cuando llego el segundo regalo cuanto me vino a sorprender
Es que fuera un varoncito que nunca soñé tener

 Y el corazón me hizo estremecer

Cuando supe que era niño no me lo podía creer y como era varón
Le puse José Manuel
Pero el regalo más querido aun faltaba por llegar
Teniendo a Silvia y José Manuel me volví a embarazar
Sin poderlo ni siquiera planear
Y entonces llego Eduardo Javier a terminar de ilusionar mi
vida con sus travesuras y a completar mi hogar con
estos tres regalos ya nada me podía faltar
pero una noche fría de invierno a EDU me fueron a rebatar
desde esa maldita noche ya nada será igual.

Manoli madre de EDU

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Esther Rincón, la madre de Juan, quien grabó en vídeo un accidente en la M-607, en el punto negro donde murió su hijo, será galardonada con uno de los  premios de “Ponle Freno“, el próximo día 9. En esta ocasión le darán el premio a personaje del año. Recibe así Esther, un reconocimiento a su lucha por los puntos negros, a su trabajo para demostrar que su hijo murió en un punto donde otros muchos perdieron también la vida o resultaron mal heridos y conseguir que la curva de Juan, como a mí me gusta llamar, sea modificada y arreglada.

Hace unos días Esther recibió un varapalo a través de la Fiscalía que considera que la Comunidad de Madrid no ha concurrido en un delito penal por el mantenimiento de esta vía M-607, y considera que es un problema del mal trazado y diseño de esta carretera.

Este premio viene a restar ese mal sabor de boca y a seguir dando fuerzas para continuar en la lucha porque Esther seguirá adelante.

Ya veis lo que puede conseguir una madre por la memoria de su hijo y para que otras madres no pasen por lo mismo.

Este blog junto con el de “Madres sin hijos” fue el primer refugio de Esther. Tengo el orgullo de haber sido la primera persona que vio y difundió  ese tremendo vídeo gracias a su amistad y nuestra unión en una misma desgracia y, sobre todo, saber el impacto producido en todos pero especialmente en ella que vio en directo la representación del accidente en el que murió su hijo. Por el motivo,  este premio es compartido con muchas madres, aunque de momento es de ella y solo de ella.

Enhorabuena, Esther.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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(Pegatina Colectivo M-607)

 

-Artículo 385.2 del Código Penal, tipifica como delito la conducta consistente en originar un grave riesgo para la circulación “no restableciendo la seguridad de la vía cuando haya obligación de hacerlo”

 

Número de accidentes  desde el  punto kilométrico 28,00 al 30  de la M-607 según la agrupación de tráfico de la Guardia civil,  de los años 2007 a marzo de 2010:

2007 accidentes 31: Resultado 22 heridos leves y uno grave.

2008: accidentes 33 con resultado de 26 heridos leves y un muerto

2009; 61 accidentes con resultado de 38 heridos leves, 2 heridos graves y un muerto

2010 (Hasta marzo): 29 accidentes con resultado de 17 heridos leves y 2 heridos graves

Extracto de las conclusiones de la fiscalía sobre el estudio realizado  por los peritos en la M-607:

…el informe pericial pone de manifiesto las deficiencias de la vía analizada, las cuales vienen concretadas en defectos de trazado y diseño en su mayor parte… existencia de tramos rectos cuya longitud es insuficiente y no cumple la normativa, las clotoides tienen longitudes y parámetros insuficientes y no cumplen la normativa, igual ocurre con los peraltes de las tres curvas circulares y con la inclinación de la rasante… irregularidades en las que se ha incurrido en el momento del diseño de la carretera…

 

Omisiones que sí inciden en la seguridad de la vía y que sí tienen una relación directa con el mantenimiento y conservación de la calzada:

–          Inexistencia de una barrera de seguridad metálica en el lado izquierdo de la calzada entre los puntos k. 28+490 al 28+850.

–          Defectos en la capa de rodadura.

–          Inexistencia de una señal con límite de velocidad de 85 km/h.

  

–          Sanidad y la DGT sacan una guía para aumentar la supervivencia en los accidentes de tráfico.

–          El gobierno fija reducir un cuarenta por ciento los accidentes de tráfico      

Esta sucesión de noticias, datos, proposiciones, casi coincidentes en el tiempo, se dan de tortas unas con otras.

De nada sirve que una madre diga que quiere mucho a su hijo si todos los días deja que el niño se caiga  en el mismo escalón de su casa.

De nada sirve que las autoridades sanitarias estén dispuestas, alertas, preparadas y equipadas para que esta madre lleve, todos los días, a su hijo, después de una caída, para que le curen. Es probable que en una de esas caídas, al final, el niño muera o se quede con grandes secuelas.

La justicia en un caso así, terminaría por retirar la custodia de ese niño a su madre, por falta de cuidado y responsabilidad y en ningún momento se conformaría con pensar que la culpa es del mal diseño de dicha casa al poner ahí ese escalón.

 En el caso de la M-607, ya sabíamos que estaba mal diseñada. Después de un año, la fiscalía ha considerado que no existe delito, por parte de la comunidad de Madrid,  en la conservación de la M-607 aunque sí existen omisiones que inciden en la seguridad vial, e insta a que se solucionen con señalización, radares, etc.

En el objetivo de reducción de víctimas de accidentes tiene que contemplarse la mejora de nuestras carreteras, vías, puntos negros, tramos de acumulación de accidentes, guardarrailes asesinos, falta de mantenimiento, etc., porque no es sólo culpa del factor humano.

 Creo que Esther, la madre de Juan, que perdió su vida en esta maldita curva, y que en su caso no fue por exceso de velocidad y sí en un día de lluvia,  y que ha sido modificada, asfaltada, señalizada, limitada, después del revuelo que causó el vídeo que grabo en el mismo punto donde se mató su hijo, debe sentirse orgullosa de lo que consiguió, aunque la fiscalía no la haya apoyado en su lucha.

Una vez más, nuestros muertos se convierte en una mera estadística: el 78%, el 86%. Juan Calleja Rincón no es un número dentro de una estadística. Es el hijo de Esther Rincón.

El mismo día que Esther recibía la noticia de que aunque su hijo se había matado en un punto donde los siniestros que se producen cuando las condiciones  meteorológicas son de lluvia asciende al 78% y un 86% cuando la calzada está mojada,  y ese no es motivo para imputar un delito a la Comunidad de Madrid, recibía también la noticia de que había sido nominada para un premio por su lucha. ¡Qué contradicción! O no.

 Las madres que hemos perdido a nuestros hijos, te reconocemos y apoyamos. Y que alguien nos diga si hay que votar y dónde para que te den ese premio, porque si es así seremos muchas las que te votaremos, porque con tu lucha has conseguido que uno de los ochos puntos negro de la M-607 sea modificado y otros no dejen su vida en él. Pero aún quedan otros siete en esa misma carretera. Y una carretera mal diseñada y trazada.

(Último párrafo de Decreto de archivo de diligencias de investigación 55/2010)

–       “Ante la importancia que el objeto de las presentes Diligencias tiene para la totalidad de los usuarios de la vía M-607, y constatada la existencia de múltiples irregularidades en la conservación y explotación de dicha vía, acuerdo notificar este Decreto a la Consejería de Transporte de la CAM, remitiendo igualmente una copia del informe pericial aludido, para que, por los responsables de dicha Consejería, se valore la pertinencia de adoptar las medidas de la adecuación del trazado; señalización de la zona como tramo de concentración de accidentes (TCA); limitación de velocidad máxima autorizada. Así como, a la vista de la persistencia de los automovilistas en rebasar el límite de velocidad fijado en la actualidad, la posibilidad de adoptar medidas disuasorias como la colocación de “bandas sonoras” e incluso radares convenientemente señalizados. Todo ello redundaría en adecuar la velocidad de los vehículos a la realmente señalizada, garantizando una reducción de la siniestralidad del tramo”.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Creo que mi carta de queja a los Reyes Magos, les llegó, y un día más tarde, me hicieron llegar sus regalos.

Fue a través de José Manuel Puebla y en forma de libro: “Por no llorar”. Pero el regalo fue aún mayor. Pude conocer personalmente a su autor y tener una dedicatoria muy especial:

Flor y José maría según Puebla

(Perdón por el escaneo de la imagen que no es muy bueno, pero por detrás de esos dos personajes, hay un lazo, el de las víctimas, “naranja”) 

Fue todo un lujo poder charlas con él, agradecerle sus viñetas sobre seguridad vial  por el día de las víctimas de accidentes de tráfico y recibir el regalo de su libro.

Y ahí no terminó todo. Conocí a la hijita de Teresa (amiga del alma de Helena desde que tenía unos seis años),  una preciosidad que tienes dos meses y unos mofletitos para comérselos, y recibimos un cuadro pintado por nuestro amigo Andrés, padre de Teresa, precioso.

Un año más, son otros los que se encargan de escribir la carta a los Reyes… y creo que hay más regalos.

Helena que sigue haciendo de las suyas.

Os queremos.

Flor y José María, padres de Helena.

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La buscadora de Ángeles y Hadas

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena (2010)

En el silencio de la noche, le despertó el ruido de un aleteo. Encendió la luz y buscó qué insecto era el que estaba provocando ese ruido. Paseó su mirada sobre las paredes, el techo, la ropa de la cama, pero no encontró nada. Apagó otra vez la luz y se arropó la cabeza con la sábana.

Nuevamente, el mismo ruido. Esta vez, al encender la luz, observó que el ordenador no estaba apagado. -Jo, si lo apagué al acostarme –se dijo Cintia. Se levantó y cuando iba a pulsar el botón oyó una voz:

-Eh, que estoy aquí.

Cintia buscaba en la pantalla del monitor el rastro de esa voz. El monitor estaba iluminado pero no había ninguna imagen. Pensó que el sueño le estaba jugando una mala pasada. Sonrió y pulso el botón: “On- ensendio, OFF-apagao” Se decía siempre para recordar la diferencia.

 

(Cintia, buscadora de Ángeles y Hadas)

La voz se oyó con más insistencia y con desesperación: ¡Hola, eh, que me aplastas, que estoy aquíiiiiiiiiii! Retiro el dedo del botón y dio un salto para atrás. Pasado el sobresalto inicial, se volvió a acercar y entonces vio como una pequeña mariposa, balanceaba los brazos de un lado para otro haciendo señales, como si de un naufrago se tratara, para hacerse ver.

-¿Es que no me ves? ¡Qué soy yo!

-¿Helena?- Su abuela le había contado algún cuento sobre Helena, que se convirtió en una mariposa y ejercía de hada.

(Cintia y su abuela)

-¡Pues claro que soy Helena! No me recuerdas de cuando encontraste mi foto con Diego. Venga, date prisa que tenemos que irnos – Inquirió la mariposa a la niña que tenía la boca abierta y se había quedado paralizada como si le hubiera dado un aire.

 

(Imagen encontrada por Cintia, en Internet. Ella creyó que era Helena y Diego)

Entonces, la mariposa extendió su brazo y con el dedo índice, apuntando hacia la mano de la niña, ésta comenzó a disminuir de tamaño hasta ser casi igual de pequeña que la propia mariposa. Tomándola de la mano, dio un fuerte tirón y ambas continuaron reduciéndose, cada vez más, hasta pasar por una de las ranuras existentes entre la pantalla y el embellecedor del monitor.

Cintia no podía dar crédito a lo que estaba pasando. Continuaba cogida de la mano de la mariposa y tras atravesar el monitor se inició una caída vertiginosa que la asustó muchísimo.  Esquivaron una serie de objetos que, debido a la velocidad que iban, apenas podía distinguir. A pesar de su sorpresa, pensó que serían los cables, chip o los elementos  que tendría el monitor por dentro y que ahora tenían una dimensión considerable. Pero lo que más le sorprendió fue que ¡estaba volando! Cuando terminaron de pasar por esos cachivaches, enseguida apareció ante sus ojos un cielo inmensamente azul y a sus pies, las nubes.

-¡Guauuuuuuuuuuu! -Pronunció la niña sin saber bien si reír o llorar.

 

(Helena y Diego, según un dibujo de “El guardián del ventanal”)

Helena, con su largo pelo negro flotando al viento, parecía aún más bella que en aquella imagen que un día encontró mientras buscaba hadas y ángeles y que, ella misma, relacionó con Helena y Diego y el cuento “el guardián del ventanal”. Cintia, con la mano libre, seguía intentando, inútilmente, bajarse el vestido que el viento había subido. Así se mantuvieron durante un rato, hasta que a sus pies comenzaron a despejarse las nubes y aparecieron ciudades,  casas,  calles, coches, personas, todo cada vez más nítido, más cercano.

Entonces, comenzó a percatarse  de que las personas que caminaban por la calle, llevaban pegados a sus espaldas una especie de mochila, un abultamiento. Y cuando ya estaban prácticamente encima, fue cuando se dio cuenta que ese abultamiento eran unas alas. ¡Le había llevado a un país de ángeles! ¡Las personas tenían alas! Los ángeles que ella siempre buscaba en Internet –pensó Cintia.

-No, de eso nada, no tienen alas.

-¿Qué? -Casi no le salió la voz- eran demasiadas sorpresas que no le dejaban  hablar.

-Que no son alas -Dijo la mariposa.

-¿Cómo sabes lo que estaba pensando?

-Soy un hada, puedo escuchar tus pensamientos y tus deseos, y estabas pensando que llevan alas, pero no es así. Fíjate bien, -entonces, Cintia, comprobó que no eran las personas las que tenían alas, sino los que iban pegados a ellos. Cada persona caminaba con un ser alado a sus espaldas.

-¡Guau! Son ángele! –Dijo abriendo cada vez más la boca y los ojos.

-¡Pues claro que son ángeles! Y yo soy un hada.

– Ya lo sé, me lo contó mi abuela –dijo la niña cada vez más animada a hablar.

-Sí, y también sé que sabes mucho sobre ángeles y hadas, pero no sé si lo que yo voy a contarte lo conoces ya. Por ejemplo, que los niños y chicos buenos que mueren se convierten en ángeles y las chicas, la mayoría, en hadas. ¡Ah!, pero no te olvides que otros se convierten en estrellas. En realidad, cuando nos vamos del mundo terrenal, nuestra energía se transforma. Tú conoces esa frase de que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, pues, eso, nos transformamos, y sois los que os quedáis sumidos en el dolor y apresados por nuestra ausencia los que nos convertís en ángeles, hadas o estrellas.

Entonse… mi tito

– Pues claro, es un ángel, -contestó la mariposa.

-Lo sabía, estaba segura –respondió la niña con gran alegría -por eso una vez escribí para él:

“Palomita tu que vuelas, tan alto como la Luna

vuela y lleva este mensaje a alguien que quiero con locura.

Al Reino de los Cielos a llegado un angelito,

se llama Edu y es el angel mas bonito.

Dile palomita tu que puedes que cuente las estrella, que las multiplique por dos, y si le parecen munchas muncho mas lo quiero yo.

Dile tambien palomita que me haga un hueco en su corazon pues en el mio siempre estara y no lo olvidare jamas. Te quiero tito Edu”

(Texto original escrito por Cintia)

  

(El tito Edu)

Sin soltarle la mano, hada y niña seguían volando por encima de las cabezas de los transeúntes. El tiempo es imposible de calcular pero en un determinado momento, giraron en una esquina y, entonces, la mariposa le señaló a una mujer que conducía una motocicleta.

-¡Pero si es mi abuela! -dijo la pequeña. En ese momento comprobó que  el asiento trasero de la motocicleta estaba ocupado por un joven con alas.

-Sí, y ése es tu tito que va cuidando de que a su madre no le pase nada. También cuida a tu mamá, y a ti. -La niña no salía de su asombro y su boca se cerraba y se volvía abrir al máximo, una y otra vez.

-Cierra la boca porque en cualquier momento te vas a tragar algo- le dijo la mariposa.

-Quiero hablá con mi tito -dijo la niña.

-¡Qué dices! Tu tito está en la tierra, haciendo su trabajo, no le puedes entretener.

-Pero yo quiero vello -insistió la niña.

-Ya lo sé, por eso te he traído hasta aquí. Quiero demostrarte que no es necesario verle para sentirle. No puedes verle porque para eso tendrías que tener ojos en la espalda y tú no querrás ser una persona así de extraña, se reirían de ti en el cole. Además, los ángeles no tienen cara reconocible, son criaturas de gran pureza, espíritus invisibles, a veces, pueden ser sólo rayos de luz. Ya has visto que van tan pegados que apenas se puede ver su cara. Para los creyentes, son mensajeros e intermediarios entre Dios y los humanos, y sobre todo, están destinados a proteger a los humanos.

-¿Y tú?

-Yo soy un hada, como ya te he dicho antes. Yo me pedí hada. Jaja.

(Helena con su primer disfraz. De ratita presumida)

 

– ¿De qué te ríes? –dijo Cintia.

– Porque al decir “me pedí” acabo de recordar  un chiste muy malo que contaba mi papi. Te cuento, te cuento:

“Un niño le dice a otro, qué eliges, susto o muerte. El niño le contesta, me pido susto. Entonces el otro niño le hace ¡uuuuuuuuuuu!, y el niño que había elegido susto dice, ¡hay qué susto! Y el otro le responde: jaja, po haberte pedido muerte” -La mariposa seguía riendo a carcajada -es muy malo pero a mi me hacía mucha gracia.

-¿Sabes de dónde viene el nombre de hada y que hay muchos tipos de hadas?- continuó la mariposa cambiando de tema.

-Bueno, algo he leío en Interne, cuenta, cuenta, -había conseguido que la niña se olvidara de su deseo de ver a su tito y, ahora, estuviera centrada en saber más cosas sobre las hadas.

– No sé si ya has estudiado que las lenguas que ahora hablamos provienen del latín y el griego. Y la palabra “hada”, viene del latín “fatum” que significa: hado, destino. De ahí derivo en “hada”, aunque hay otras teoría y palabras que ahora no te voy a cansar con ellas. Pero sí te diré que hay muchos tipos de hadas: Las ninfas o hadas de las fuentes, Lamias o hadas de las cuevas, Dríades o hadas de los bosques, Sirenas o hadas de los mares, Sílfides o hadas de los vientos, Salamandras o hadas del fuego.

-¿Y las “madrinas”? –dijo Cintia.

-Así es como se llaman en los cuentos a las hadas que conceden deseos, usan la magia y su presencia es siempre para hacer el bien. Son las más conocidas y utilizada en los cuentos infantiles, aunque, hace muchos, muchos años, las hadas estaban también en los escritos destinados a los adultos. Pero también hay hadas que pueden castigar a los seres humanos, como las hadas de los bosques, si estos producen daño a los árboles, porque los árboles son la reserva de vida para el hombre en la tierra.

Además –continuó la mariposa- en cada lugar de nuestro país las hadas son llamadas de forma diversa. Así, por ejemplo,  en Cantabria se llaman “Anjanas”, en Galicia, “Sacias”, en Asturias, “Fades”, en Cataluña, “Goijas” y en Baleares, “Damas de Aiguo”.

-Jolín, cuántas. ¿Y todas tenéis alas?- preguntó la niña.

-Normalmente sí. La mayoría tienen forma humana, figura de mujer, hermosas, con grandes melenas negras y ojos grandes, pero otras adoptan formas de animales

-¿Y tú por qué te pediste hada?

-Yo creo que las hadas tenemos una vida más interesante que los ángeles. Nosotras entramos en contacto con los humanos, podemos transformar una situación desagradable o una injusticia, en algo beneficioso para nuestro protegido. Yo misma soy un “hada virtual”. Ando siempre por los ordenadores y así le echo una manita a mi “mamy”. Nosotras hacemos magia. Conseguimos felicidad y alegría pero también es cierto que ellos, los ángeles,  son los guardianes, y sólo de ellos depende vuestra seguridad.

-¿Y por qué dices que me has traío contigo? –dijo Cintia-

– Porque quería que vieras con tus propios ojos que a los ángeles no puedes buscarlos, no puedes encontrarlos, no puedes verlos, sólo puedes sentirlos. Sé que te pasas muchas horas ante el ordenador, buscando ángeles y hadas, y a partir de ahora tendrás que estudiar duro. Te haces mayor y ya no puedes perder tiempo buscando ángeles.

-Pero yo…

-Nada, nada, fuera excusas. Ya sé que echas de menos a tu tito y que eras muy pequeña cuando se marchó y por eso le buscas, pero cada día tienes que estudiar más, y aunque ahora eres muy buena estudiante y con magníficas notas, cada día será más difícil y tendrás que dedicar más tiempo a ello. Tienes que utilizar el ordenador para estudiar y olvidarte de esas búsquedas. Ya me has visto a mí, ya has visto a tu tito, y ahora, a estudiar.

 

(Buscadora y su mami)

Cintia asintió, entendía por qué había llegado hasta allí y recordó las restricciones que su madre ponía a la hora de utilizar el ordenador. Era como si estuviera oyéndola a través de la voz de Helena. De repente, quiso volver a su casa, con su mamá, pero sintió que tenía un problema.

-¡Coño, que tengo que vorvé!

– ¡Niña, esa lengua! –gritó la mariposa.

– Perdona, sólo lo digo cuando tengo un problema. Ahora soy diminuta como tú, ¿cómo voy a vorvé  así a mi  casa?-dijo angustiada.

-Eso no es problema para mí, ya sabes que soy un hada, puedo conseguir lo que me pidas -y diciendo esto, amorosamente, puso su ala sobre el hombro de Cintia y esta comenzó a hacerse grande en relación con el hada. Pero la angustia no desapareció porque, ahora, Cintia recordó que para pasar a través del monitor se había hecho diminuta, y casi había vuelto a su tamaño original, cómo haría para volver a pasar al otro lado. Cada vez que el ala de la mariposa golpeaba suavemente sobre su hombro ella crecía y crecía…

Sintia, Sintia, vamos, despierta, despierta. No me lo puedo cree. Has pasao toda la noche sobre el ordenador. Esto e  indignante. Hoy mismo saco el ordenador de tu habitasión. Se acabó.- Cintia se despertó con las manos de su madre agarrándola por los hombros. Miró a su alrededor, aún confusa, y le tranquilizó ver que estaba en su habitación, frente al ordenador.

-¿Eh? Mamá, puedo explicallo. Veras, yo estaba dormía…

-Tú te has levantao por la noche para andar en el ordenador –dijo su madre, cada vez de peor humor.

-No, no, mamá. El ordenador estaba ensendio… Helena me ha llevao a ver lo ángele, y entonses…

-¿Helena? ¿Helena la del cuento de la abuela? ¡Estás loca! Lo que pasa es que te  has quedao dormía  sobre el teclado y has tenío un sueño- concluyó la madre-. Y ahora, a arreglarte para ir al cole que se hase tarde.

Cintia pensó que no podía haber sido un sueño, lo recordaba tan real. Pero cómo explicar que había pasado por la ranura más pequeña del monitor. ¿Cómo iban a creer que había visto a su abuela acompañada de su tito Edu? ¿Quién iba a creer que todos llevaban pegados un ángel en la espalda?

Comenzó a peinarse y de repente el cepillo tropezó con algo -¡ay!-. Llevó la mano al cepillo y le pareció que algo se desprendía de él. Se giró sobre su espalda y, allí sobre el suelo, encontró una pequeña pluma.

-¡Oye, tú! –casi gritó-  no te aserque tanto que me enrea el pelo –dijo, mirando el espejo.

Desde ese día, Cintia no volvió a pasarse horas buscando ángeles y hadas. No necesitaba verlos. Sentía a su tito Edu sobre su espalda y si algún día quería un milagro o magia, no tenía nada más que llamar a Helena, eso sí, si cumplía lo que le había pedido su hada. Tal vez lo haría cuando necesitase un bonito vestido, o cuando fuese mayor, para conseguir una cita con un  chico guapo. Pero, por ahora,  los vestidos se los hacía su abuela, y los chicos…, los chicos eran aún unos bichos raros a los que sólo les gustaba el futbol.

-¿Sabes mamá que el tito Edu va siempre detrá de nosotro?

-No Sintia, por favo, no comienses otra vez con eso.

-Pero mamá si e verdá.

–Olvídalo, Sintia. Ea, o te quito el ordenador porque parese que te está sorbiendo el seso.

-Pero mamá…

Sabía que no iba a convencer a su madre aunque esta creía  y le gustaban los ángeles, pero estaba convencida de que aquella noche lo que  había tenido era un sueño. Y Cintia, en ese momento, llegó incluso a dudar: Será verdá que fue un sueño –se pregunto-, pero, entonces, recordó la pluma que tenía guardada en una pequeña caja en su habitación y que recogió del suelo del cuarto de baño.

E iguar, a mí Helena me enseñó lo ángele  –y diciéndose esto, tomó su macuto y se dispuso a marchar al cole.

Desde ese momento, Cintia estudió duro, utilizó el ordenador para estudiar y ampliar conocimientos y se olvidó de hadas y ángeles porque ya no necesitaba verlos, los llevaba con ella, y fue feliz de tener ese conocimiento.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

29.09.2010

 

Notas de la autora:

 

(*) El término “mamy” está escrito en la formula utilizada por Helena y su madre. Igual que Helena sabía, siempre, cuando la llamaban a ella y no a otra persona, porque escuchaba la “H”, que tanto le gustaba.

 

Fotos de Cintia, cedidas por su familia.

 

Dibujos de “El guardián del ventanal” (Portada e interior), realizados y dedicados para mí,  la madre de Helena, por los alumnos del colegio Cedes, de Albacete.

 

Fotos de ángeles, tomadas de la página de Facebook : http://www.facebook.com/pages/Angeles/103432463602

 

Datos sobre hadas y ángeles, sacados  de Wikipedia, http://www.linkmesh.com/ y de la tradición popular.

 

Este cuento es original de Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, hecho y dedicado para Cintia, una niña de Hornachuelo, Córdoba, en su onceavo cumpleaños, que perdió a su tío en un mal llamado accidente de coche, con todo mi cariño. Terminado el 22 de Septiembre, en Almería.

 

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Estas son las quintas Navidades que vamos a pasar sin la presencia de Helena. Mucho tiempo sin ella y por ello no es menor el dolor. Pero, desgraciadamente, en estos días, la añoranza es aún mayor y su ausencia más dolorosa.

En estos cuatro años,  cinco navidades, cada vez que queremos desear Felices Fiestas  a los que sí tienen motivo para hacerlo, me pregunto cómo. Y, hasta ahora, yo misma confeccionaba una felicitación navideña con la imagen de Helena, a veces casi de bebé, después con su imagen más actual. Este año, me he planteado que debía hacerlo con otra imagen que durante algunos años ha estado oculta para no hacer más daño a otras personas. En concreto, para que no la viera el amor de mi hija, Álvaro.

A mí me gustaría seguir felicitando estas fiestas como lo hacía toda la vida, con color, con imágenes de Navidad, con nieve, con alegría, pero nuestra vida ya no es igual, por mucho que queramos normalizarla. Y pensando en el hecho de que la escritura de este blog me ha ayudado a sobrevivir, he pensado que nuestra felicitación debería seguir el mismo objetivo de este blog.

Sé que para muchos no es necesario este tipo de felicitación pero siempre habrá alguien, que conocerá a alguien, que le vendría bien que le recordaran…

Así pues, esta es mi felicitación, nuestra felicitación.

SI PIENSAS BEBER Y CONDUCIR ESTAS NAVIDADES, NO TE MOLESTES EN ESCRIBIR LA CARTA A LOS REYES MAGOS

Éste fue el estado en que quedó el coche que conducía mi hija, cuando un conductor borracho la golpeó por detrás. Era en una autovía. Su estado de alcohol le impidió verla cuando quiso adelantarla.

Eso fue hace 4 años. Desde entonces, nosotros no tenemos “Felices Fiestas”

Pero si deseamos que todos los que tenéis motivos para ello las celebréis.

Esta es mi felicitación de Navidad:

“Si estas Navidades vas a beber y conducir, no te molestes en escribir la carta a los Reyes Magos. No estarás aquí para recibirlos”

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

“queremos desear, pensamos, nuestra vida, nuestra felicitación… me refiero a mí y José María, los padres de Helena” 

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Las calas, alcatraces o cartuchos (Zantedeschia) son un género de 28 especies de plantas herbáceas perteneciente a la familia Araceae, nativas de sur de África desde Sudáfrica al norte de Malawi. El nombre del género se dio en honor de botánico italiano Giovanni Zantedeschi (17731846) por el botánico germano Kurt Sprengel (17661833). En realidad  esta planta es conocida en todo el mundo con el nombre de cala del griego “Kalos=bonito”.

La Zantedeschia es un rizoma herbáceo que alcanza 1-2,5 metros de altura con hojas de 15-45 cm de longitud. La inflorescencia es blanca, amarilla o rosa. Información de Wikipedia. 

“Kalos= bonito”

Es curioso que Helena hubiera hecho suya una flor cuyo origen en la palabra bonito. Como ella. Bonita.

Siempre recuerdo que se hizo su flor favorita a raiz de un viaje a Italia. En Roma, vio a muchas jóvenes vestidas de novia que llevaba como ramo de flores un ramo de calas. Fue cuando comentó que ese sería su ramo de novia.

Pero no ha sido hasta hace muy poco cuando me he dado cuentas que siempre estuvo rodeadas de calas. Las calas de su abuela María. En esta foto, como fondo se puede apreciar una maceta de calas:

 mihija

El día 8 de Abril, cuando llegó a casa, la maceta de calas tenía flor. Fue en lo primero  que reparó. Y ese mismo día, yo traía desde Córdoba otras imágenes de calas.

calas Cordo

Desde el 17 de Abril de 2005, las calas adornan la tumba de Helena y desde entonces, las macetas se han multiplicado. Por todos lados, en todas las casas que tienen recuerdo de Helena, por los lugares que vamos o pasamos.

 cala

 (Cala Crucito. Poyales del Hoyo)

En hoteles, restaurantes, y hasta en las revistas de decoración las calas están presentes.

Y son muchas madres las que me escriben y me envían fotos de calas, como la madre de Héctor:

 callas_1[1]

 

calla_blanca.1024

calas3

(Gentileza de la madre de Héctor)

O me las ponen en el blog:

 

por gentileza de Deyanira

por gentileza de Deyanira

O las ponen en su blog:

 ramocalas

 (Gentileza de Ananda)

O me las mandan para que las ponga en el blog:

 IMG_1560[1]

 (Cala casa Luz. foto Mayte) 

O las plantan en sus casas como recordatorio de Helena.

 calas

 (Casa de Rodrigo)

Y así, las calas, una flor para los ramos de novias, se han convertido en las flores de Helena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

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